
En su mente no le era sencillo pensar en volver a estudiar después de dejar la escuela cuando era una niña porque, al igual que otras mujeres e incluso hombres de su época, era más importante trabajar que agarrar los libros.
“No había tiempo para los estudios, así pensaban antes. Solo se buscaba un ingreso económico para tener alimentos en la mesa”, dijo la señora Dalila.
Actualmente, Dalila labora en una empresa de limpieza dentro de un centro comercial, y gracias a la colaboración que existe con el INAEBA, tuvo la oportunidad de retomar sus estudios dentro de su espacio de trabajo, a donde llegaba el asesor educativo a darles clase. Ahora ella ya cuenta con su certificado de primaria.
Dalila dijo sentirse agradecida por el apoyo que le brinda la empresa y también su asesor académico, ya que nunca la dejó darse por vencida, incluso ya se prepara para concluir su secundaria. Dijo estar comprometida y motivada.
“¿Qué viene después de la primaria?, pues mi secundaria, ya estoy apuntada. Ese joven maravillo (sic) siempre me está motivando, me dice que yo puedo y ahora yo tengo un compromiso con él y lo voy a cumplir”.
Al tener la oportunidad de volver a estudiar y de avanzar en sus niveles académicos, Dalila da cuenta con gran satisfacción de lo fácil que se vuelve la vida después de aprender a leer y escribir. Ahora dice: “a mis 69 años, sí puedo”.
Dijo que trata de convencer a una amiga que es analfabeta, “para ella es imposible enviar o recibir un mensaje de texto porque no sabe leer ni escribir, no sabe contar dinero, ni cómo usar un teléfono, y pues eso ya no es un lujo, es una necesidad… ya le dije que es fácil y que los asesores educativos de INAEBA van a apoyarla”.
Así como Dalila es el orgullo de sus hijas, espera también ser un ejemplo para que cada vez más mujeres y hombres mayores de 15 años dejen atrás el analfabetismo y el rezago educativo.
Al final, la señora Dalila dijo que esta es una oportunidad para obtener una mejor calidad de vida.