
Los artistas urbanos populares al no tener espacios autorizados en el Centro Histórico, en la Zona Peatonal, en el Parque Hidalgo, en las Plazas de Barrios y Colonias, andan de un lado para otro, tratan de alegrar un poco y a la vez conseguir unas monedas de la gente, para tener para comer.
Los cantantes con sus guitarras, con sus flautas o con sus bocinas, que antes rondaban por la Zona Peatonal, en fondas, jardines, portales, ahora caminan por la Miguel Alemán, por el bulevar López Mateos, entre otras calles céntricas.
Muchos de ellos, se suben a los autobuses urbanos a competir con los raperos, con otros que prácticamente ya forman parte del Sistema Integrado de Transporte, donde los operadores, los inspectores de movilidad, les dan oportunidad de cantar, con o sin cubrebocas, para allegarse de recursos.
Los payasos también salieron a circular por las calles, a vender pulseras, pinturas, narices de plástico, a hacer chistes afuera de taquerías, comercios, abordaron los autobuses urbanos solos o en pareja a presentar su espectáculo, a cambio de una sonrisa, moneda de los usuarios.