
En las calles de La Línea se puede encontrar toda clase de útiles escolares: lápices, cuadernos, plumas, mochilas, paquetes con hojas de papel, estuches, marcadores, etcétera. Poco a poco, van llegando los padres de familia a comprar lo necesario para cada año.
Para el vendedor Gregorio Iván, todavía falta que lleguen muchos padres a comprar lo necesario para el regreso a clases: “llevo veinte años en esta chamba, y siempre es lo mismo: como buenos mexicanos que somos, dejamos todo para el último momento y luego pasa lo de cada ciclo escolar: las prisas andan comiéndoselos. Además, ya todo está muy caro, y nosotros siempre queremos dar el mejor precio”.
Adán Guevara tiene 29 años y es padre de un niño de preescolar, que comienzan su ciclo en la escuela. Señala que hoy en día, todo está carísimo: de entrada se ha gastado mil pesos, lo que para su presupuesto es mucho. “Trabajo en la obra (de albañil) y es mucho lo que gasto. Uno hace lo que sea por los hijos, pero sí nos da en la torre tanto gasto”.
Por su parte, Clara Gascón es madre de 3 hijos: dos de ellos pasan a cuarto de primaria y uno entra a secundaria. Entre su esposo se dividen los gastos, pero es demasiado, según señalan. “No alcanza para nada. Desde 2020, cuando fue la pandemia, hemos gastado más y ganamos menos. La educación es un lujo ya”, dice.
Entre las calles que conforman La Línea de Fuego y la colonia Chapalita, comienzan a surgir negocios enfocados en los útiles. Cada uno listo para atender a los clientes y sobre todo, a los niños y a sus progenitores.