Hubo un tiempo en el que el Hospital General Regional recibía cientos de visitantes. Algunos familiares esperaban a sus enfermos en los alrededores, y movían la economía de Barrio Arriba. Hoy en día la situación ya no es la misma. Dos de muchas personas cuentan su testimonio.
En el jardín, frente al exhospital, solo hay un puesto de quesadillas, farmacias que sobreviven y personas sin hogar que pernoctan. Hay quienes piden dinero y no la tienen fácil, tal es el caso de Fidel Chávez, quien perdió la vista a causa de la panuveítis.
Fidel ofrece golosinas en una canasta, para cualquiera dispuesto a hacer una caridad. Sostiene un bastón y se sienta a esperar alguna persona caritativa. “Para mí es un relajo ir al nuevo hospital. En julio de este año perdí la vista y poco a poco me estoy acostumbrando. Por suerte la gente de Cáritas me echa la mano”, explica.
Poco a poco, aprende braile y a usar su bastón. Él es una de las muchas personas que hoy en día pasan su tiempo en el jardín del otrora hospital.
DOÑA JUANITA
Con el cambio del Hospital General Regional, muchos comercios optaron por irse a San Carlos La Roncha. Desde locales medianos hasta pequeños negocios ambulantes. Solo uno persiste, y son las quesadillas de Doña Juanita. Desde hace 40 años empezó a vender en el Jardín de la 20 de enero, y hasta el momento no ha dejado de hacerlo.
“Muchos se cambiaron” dice Juanita, una señora de la tercera edad que recibe decenas de clientes a diario “Pero yo me quise quedar aquí. Más que nada porque ya tengo a mis clientes que me conocen y me respetan”.
Algunas de sus clientes solían acudir al Hospital General Regional, a que las atendieran debido a su hemodiálisis. Hoy en día se tienen que trasladar hasta San Carlos, a las afueras de la ciudad. A veces tienen que hacerlo enfermas y a veces gastan en un taxi que en ocasiones les cobra alrededor de 200 pesos.
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