
Duarte, la que congrega un mayor número de migrantes, no fue la excepción. Desde muy temprano el panteón se llenó de vida y de color pero, sobre todo, de la memoria y el respeto de los vivos.
Desde muy temprano abrió sus puertas el cementerio de Duarte, recibiendo a los vecinos, quienes llevaron cubetas, escaleras y sendos arreglos florales. Permanecieron durante todo el día rindiendo un merecido tributo al igual que en todos los camposantos de León, de Guanajuato y del país.