
A partir de septiembre se colocarán en la ciudad más de 300 sensores en la red eléctrica, cuya inversión es de 65 millones de pesos, informó el director de Innovación municipal, Omar Silva Palancares.
Los sensores captarán calidad del aire, contaminación, circulación de vehículos, frecuencia del transporte urbano, personas, detonación de armas de fuego, hechos delictivos, incendios, fallas de alumbrado público, etc., que permitirán crear la Unidad de Inteligencia Urbana que anunció el alcalde.
El Comité de Adquisiciones, con 7 votos a favor y 3 en contra, decidió el fallo de licitación de contrato a la empresa Intelligence and Telecom Technologies México S.A. de C. V. , que se encargará de la instalación de los sensores inteligentes.
Precisó que esta empresa es la única que contaba con la Certificación IP67 para la protección de datos y la utilización de los mismos para la toma de las decisiones, al captar los incidentes a través de los sensores conectados al C4.
Los más de 300 sensores inteligentes se colocarán en los bulevares, avenidas, calles, cruceros, en el Centro Histórico, en los puntos definidos, entre ellos los de mayor incidencia delictiva en las cuatro zonas de la ciudad.
El objetivo es abarcar el 60 por ciento de la ciudad este año y el otro 40 por ciento el próximo para contar con una mayor cobertura, afirmó el funcionario municipal.
La próxima semana iniciará el proceso de elaboración del contrato para que en cuanto se firme, se inicien los trabajos de colocación de los sensores inteligentes en los que participarán y estarán al pendiente las Direcciones de Obra Pública, Gestión Ambiental y Movilidad.
Por su parte, la regidora Vanessa Montes de Oca manifestó que su voto en contra fue con base a que la empresa Pegaso tenía 80 puntos y a la empresa que se le otorgó el contrato tenía 66 puntos, una diferencia enorme, y además con 3 millones menos del costo.
Abundó que “desde un principio se manifestó que es la venta del servicio de sensorización, no del sensor como tal, sino un servicio de información de datos, que nos tienen que dar para administrarlo”.
Consideró que el sensor IP67 es “un candado”, propiedad de la empresa, por la certificación que refieren y que las otras empresas no tienen.
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