
El Colegio de Ingenieros del Agua de Guanajuato advirtió que el proyecto del Acueducto de la Presa Solís podría tener impactos negativos si no se realiza antes un análisis integral.
De acuerdo con el ingeniero René López Mendoza Franco, presidente del Colegio de Ingenieros del Agua de Guanajuato, es importante que la obra no se limite a ser un proyecto para proveer de agua a la región, sino que también se evalúe bajo el estándar internacional de Alliance for Water Stewardship (AWS), enfocado en la gestión sostenible del recurso.
“Lo que buscamos es que se cuide la seguridad hídrica y alimentaria de la región, en concordancia con el desarrollo económico, el manejo social y el equilibrio ecológico”, comentó López Mendoza.
En un posicionamiento emitido por el Colegio, Franco explicó que el documento toca tres temas principales: la reasignación de los volúmenes de agua, la vulnerabilidad alimentaria y la necesidad de transitar hacia un modelo de gestión sostenible.
En primer lugar, señaló que debe analizarse con claridad cómo se realizará la reasignación del agua, ya que las autoridades han mencionado que no habrá una modificación significativa, sino que el líquido que actualmente se pierde será entubado para abastecer a los municipios beneficiados.
En segundo término, destacó la vulnerabilidad alimentaria que podría generar el proyecto si no se realizan evaluaciones rigurosas. Recordó que se trata de una obra de gran impacto cuyas consecuencias podrían ser permanentes e irreversibles, por lo que pidió una revisión exhaustiva del proyecto y un conocimiento territorial profundo.
“El estado de Guanajuato es muy diverso y cuenta con distintos microclimas. Al tratarse de un trasvase que va en contra de la pendiente natural, implica impactos en los ecosistemas, como los bosques de Salvatierra o la laguna de Yuriria. Es necesario revisar estos sistemas hidrológicos y su relación con el cambio climático dentro de la planeación”, apuntó.
Finalmente, enfatizó que es urgente avanzar hacia un modelo de gestión sostenible del agua, que priorice la optimización del recurso, la planeación urbana con base en la disponibilidad real dentro de las cuencas y la reducción de la dependencia de los trasvases.
López Mendoza añadió que el Colegio no busca únicamente expresar una opinión, sino impulsar la creación de estrategias de adaptación climática y políticas públicas basadas en conocimiento científico.
“Vemos este conflicto como una oportunidad real de mejorar, de ir hacia un enfoque proactivo basado en el estándar AWS. Es un buen momento y un punto de quiebre para diseñar políticas públicas basadas en conocimiento real, y no en ocurrencias costosas que no garantizan resultados”, concluyó.




