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Cocinar con Flores

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Dentro de las maravillas de la naturaleza, las flores sobresalen por sus formas, colorido, aroma… hasta el punto que pueden llenar todos nuestros sentidos.
Para la mayoría de las personas, el uso de las flores en la gastronomía, les puede parecer una de las muchas excentricidades a las cuales nos tienen ya acostumbrados, en sus recetas de autor, los cocineros con tendencias innovadoras dentro de la alta cocina, y aunque si reconozco que parece algo extravagante, en realidad su aplicación, como un ingrediente más dentro de la cocina popular, no resulta nada novedosa, como demuestra su presencia en los recetarios culinarios de la mayoría de culturas a lo largo de la historia.

Hay más de 250 especies de flores comestibles en el mundo

Siempre hemos comido flores. Algunas tan enraizadas en nuestra cultura como los cabuches o flores del cactus Biznaga de espina roja, nativas de la zona semidesértica de algunos estados como San Luis Potosí, los colorines y la Sak-nikté o Cacaloxóchitl. En Guanajuato las flores de palma, quiote, o chabeles además de la flor de calabaza, la flor de nochebuena y la dalia.
Otras flores conocidas son la caléndula, clavel, borraja, geranio, primavera o prímula, pensamiento, tulipán, capuchina, salsifí o tragopogon, girasol, gardenias, gladiolas, flores de saúco, lirio de día, angélica, cártamo (azafrancillo de México), mostaza, verbena (apreciada en helados), malva, etc. la del azafrán, aunque en este caso la verdadera dimensión gastronómica del evento no se centra en el cuerpo entero del delito sino tan solo en la modestia de los mínimos pistilos que contiene, que asombran con su pequeño tamaño y su gran sabor, con la enorme capacidad de colorear todo lo que inundan pese a sus exiguas proporciones, con su liviano porte, que desprende aromas infinitos así el calor los atraviesa. Y qué decir de la alcachofa, la coliflor, el brócoli, La flor de Jamaica que es un hibiscus, originaria de África, que llego a México en la época virreinal, lleva cientos de años presente en nuestras mesas. Así como la dalia, el cempasúchil y el colorín y la de yuca.
Ya antes se modificaba el olor de los vinagres añadiéndoles flores de sauco o claveles, y aun en tiempos más remotos las gentes de mayor poder se satisfacían con las flores de macis, que utilizaban como especia.
Hoy las flores están de moda en esto del comer, y exceptuando aquellas que como la adelfa, la azalea, el lirio o la arveja, que parece producen negativos efectos en quien las consume en estado natural, toda flor es susceptible de adornar y calificar un plato contemporáneo: las begonias acompañan a las carnes; las caléndulas a los arroces; el romero, los pescado; la flor del cebollino se alía con las cremas de quesos para concederles un diferente perfume; el azul de la flor de la borraja ilumina toda suerte de alimentos, así como las de la salvia y la albahaca, y con las de pensamientos, naranjas y limones se construyen multicolores y sabrosas ensaladas.

Se comen también las magnolias y los jazmines, las malvas y violetas -no solo son dignas de los cementerios-, las propias de la hierbaluisa y las de la capuchina, así como las de los hibiscos y cebollas.
El uso más común de las flores comestibles son las ensaladas, pero también se pueden usar en guisos con carnes blancas, rojas, pastas, arroces, salsas, postres y bebidas, ya que su combinación con otros alimentos aporta sabor y aroma agradables al paladar.
Los crisantemos son muy conocidos como plantas de jardín y como flores cortadas, con gran variedad de formas y colores, se consumen sus pétalos crudos en ensaladas, y con cítricos. Recetas tan exóticas como deliciosas, crisantemos con angulas, crisantemos rellenos de escamoles, sopa de crisantemos japoneses con miso y tofu, etc
Descubrir el placer de cocinar con flores, es descubrir sabores exóticos y sorprendentes que aportan una belleza inusual, una delicadeza extrema que se traduce en la delicia de cientos de platos.

Tacos de flor de jamaica
2 tazas de flor de Jamaica (seca)
½ cebolla pequeña
1 diente de ajo
1 cucharada sopera de aceite vegetal
200 gramos / 7 onzas de tomatillo o jitomate fresco*
1 cucharadita de sal
10 tortillas de maíz
1 aguacate
2/3 de taza de crema o queso rallado
Salsa verde o roja

Colocar las flores en una olla y cubrirlas con agua. Calentarla y permitir que hierva durante unos 3 minutos; después, apagar el fuego y dejar que repose hasta que alcance temperatura ambiente.
Colar las flores, conservando el agua de remojo para preparar agua fresca de Jamaica.
En una cacerola con aceite freir cebolla y ajo, moviendo frecuentemente, hasta que la cebolla se vea transparente, agregar el jitomate o tomatillo cortado en cuadritos, dejarlo ahí hasta que se haya cocido.
Si las flores son grandes, picarlas toscamente, agregarlas a la cacerola, sazonar con sal, esperar a que reduzca líquido.
Servir en tacos y decorar con crema y queso rallado, rebanadas de aguacate y salsa.

Sirve tus tacos de flor de Jamaica de antojito / tentempié, de primer plato o como plato principal en una comida vegetariana.

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