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Clausura de un banco de material pétreo

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La Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial llevó a cabo la clausura en un banco de material pétreo. Derivado de las atribuciones de inspección y vigilancia de la Procuraduría Ambiental, se inició el trámite del correspondiente expediente, desahogándose las consecuentes visitas en las que fueron detectadas las irregularidades.

El operativo se realizó alrededor de las 12 horas del 7 de septiembre de 2017 con un Inspector Ambiental, un Abogado de la Procuraduría Ambiental y elementos de la Secretaria de Seguridad Pública del municipio de León, quienes se concentraron en el lugar con la finalidad de ejecutar la Clausura.

La clausura corresponde a un banco de material pétreo en el municipio de León ubicado en un lugar conocido como Huerto de Pomona cerca de Santa Ana del Conde, donde al haberse detectado actividades de relleno del banco e incumplir lo establecido en la norma técnica ambiental NTA-IEE-002/2007 referente a los lineamientos y especificaciones para la Selección, Operación, Seguimiento, Abandono, Obras complementarias y medidas de regeneración ambiental de un sitio de explotación de materiales pétreos se procedió a materializar la clausura, imponiendo los sellos de clausura con folios 1375, 1376 y 1377.

Fundamento Jurídico-Administrativo

La clausura al Banco de Material Pétreo se fundamenta con: El artículo 169 en su fracción I de la Ley para la Protección y Preservación del Ambiente del Estado de Guanajuato se establece el fundamento legal para la imposición de la CLAUSURA COMO MEDIDA DE SEGURIDAD cuando exista riesgo inminente de desequilibrio ecológico. En el caso que nos ocupa el infractor al actuar sin considerar lo establecido en la norma técnica ambiental NTA-IEE-002/2007 referente a los lineamientos y especificaciones para la Selección, Operación, Seguimiento, Abandono, Obras complementarias y medidas de regeneración ambiental de un sitio de explotación de materiales pétreos, genera un riesgo inminente de desequilibrio ecológico, pues se compromete la capacidad del suelo y subsuelo para la infiltración del agua pluvial, poniendo en riesgo la recarga de las aguas subterráneas y por lo tanto la disponibilidad de agua potable en ríos, lagos manantiales y zonas húmedas.

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