
De la mano de la Iglesia y su Pastor, el pueblo católico de León alzó anoche su voz y clamó por la paz y la justicia para Guanajuato, para León, por México y el mundo entero. Parte de las solemnidades con que se conmemoró la sexagésima novena edición del Rosario Viviente que por casi 70 años se ha celebrado en estas tierras.
Primero con una marcha desde el Arco hasta el Estadio y luego reunidos por miles en el graderío del coso donde se ofreció en oración a Dios en solidaridad con las familias de las víctimas de desaparición forzada, incluso por los policías y los periodistas que han perdido la vida en la sinrazón de la violencia padecida.
También se dio espacio a la solidaridad y la ayuda al pueblo del estado de Guerrero y luego al final Monseñor Alfonso Cortés, Arzobispo de León ofreció un mensaje y la bendición recordándole a la grey mariana que la Paz es un don de Dios y que hay que pedir por ella, pues la paz es la victoria de Cristo sobre la muerte, porque el mal no tiene la palabra.



