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Clama Arzobispo contra la violencia

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Durante la misa en la celebración de la Madre Santísima de la Luz, el arzobispo de León, Jaime Calderón Calderón, hizo un llamado a no normalizar la violencia, la deshumanización y la pérdida de la fe, al señalar que la sociedad atraviesa tiempos de oscuridad marcados por el miedo, las desapariciones y la ruptura del tejido social.

Durante la homilía celebrada en la Catedral Metropolitana de León, destacó que la esperanza y la dignidad humana deben mantenerse vivas a través de la fe y la solidaridad con los más vulnerables.

“Venimos a tus pies, le decimos, Madre Nuestra, para pedir tu luz, porque no podemos negar que vivimos tiempos en los que con frecuencia parecería avanzar la oscuridad. Se oscurece el corazón humano cuando se pierde el sentido de la vida. Se debilitan tantas familias heridas por la violencia, la ausencia, la división o el miedo”, expresó.

El arzobispo recordó que actualmente muchos niños y jóvenes crecen entre fragilidades, vacíos afectivos y falsas promesas de felicidad que terminan dejándolos en la soledad y el desamparo. Además, advirtió que, aunque la violencia amenaza con convertirse en “un lenguaje cotidiano”, la sociedad no puede acostumbrarse a ella.

Desde su perspectiva, una de las heridas más profundas de la actualidad es que la vida humana ha dejado de contemplarse como un don sagrado y ahora se mide bajo criterios de utilidad, productividad o deseo individual.

“Toda agresión contra la vida es también una herida profunda contra la paz social y contra el corazón mismo de Dios”, afirmó.

También lamentó la situación de inseguridad que viven diversas comunidades del país, al mencionar a las familias fracturadas por el crimen, los jóvenes atrapados en dinámicas de violencia y las madres que buscan a sus hijos desaparecidos.

“Comunidades marcadas por el miedo, familias fracturadas por el crimen, jóvenes atrapados por dinámicas de muerte, madres que buscan a sus hijos desaparecidos, pueblos enteros que viven bajo la sombra de la inseguridad. Hermanas y hermanos, no podemos acostumbrarnos a esta realidad, no podemos permitir que el sufrimiento humano se vuelva normal”, señaló.

Invitó a los fieles a mirar a María como ejemplo de cercanía y acompañamiento.
“Ella aparece hoy como la mujer que lleva la luz al mundo, no desde el poder, sino desde la cercanía, la apertura y el acompañamiento. No desde la imposición, sino desde la unidad de la vida”.

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