Después de la indignación en redes sociales, los memes, los comentarios incendiarios y los reclamos a las autoridades, los leoneses y mexicanos en general vivieron y enfrentaron con resignación el aumento a la gasolina para el 2017, popularmente conocido como “gasolinazo”.
Zaira Álvarez, encargada de una gasolinera ubicada por el bulevar López Mateos, señaló que los usuarios no se molestaron, ni exigieron, ni cuestionaron tampoco el aumento a la gasolina. La empleada supuso que eso se debió a que todo mundo ya estaba mentalizado respecto a lo que iba a pasar el primer día tras dejar atrás el 2016.
“No me han dicho nada ni se han quejado” señaló. “Creo que era porque la gente ya sabía”.
Conductores como Santiago Delgado, quien se dirigía rumbo a Irapuato después de una copiosa cena navideña en compañía de su hijo y nietos, señaló: “Los gasolinazos ya son costumbre en este gobierno de porquería. Yo ya hasta estoy acostumbrado. Nomás me siento y me callo y manejo y aguanto el trancazo por litro. ¿Qué más podemos hacer sino quejarnos en redes sociales?”
SE SINTIÓ
La falta de gasolina que atacó a León a finales de diciembre aún se resintió, pues solamente podía encontrarse del tipo premium, lo que provocó enfado en jóvenes como Ana Patricia Guzmán, de 26 años: “¿Ya para qué enojarse? Nomás no pagamos, y ya. Estamos hartos de todo pero no nos queda sino sonreír”.
Lo cierto fue que, pese al aumento, por tratarse además de 1 de enero las gasolineras no mostraron una considerable afluencia de clientes.
Pero no todo fue resignación y mal humor. No faltaron los ciclistas que, ante el aumento al pasaje y a la gasolina, señalaron que no había razón para perder la esperanza, pues era primero de enero y lo mejor y más conveniente era “empezar de buenas en este día maravilloso”.
