Por doquier Guanajuato capital, por su forma caprichosa en la construcción de altibajos en su ecléctica arquitectura y, sobre todo al paso de los transeúntes e incluso vehicular de automovilistas, es una ciudad de trampas que aparecen por todos lados. Como en las calles empedradas con aceras de lozas a desnivel que impiden el paso peatonal y escaleras en los accesos de viviendas, que colocadas en medio del área e incluso por árboles, alcantarillas rotas, postes de alumbrado y telefonía y encima puestos semifijos de comerciantes ambulantes, que representan un verdadero obstáculo para las personas con capacidades diferentes y de la tercera edad.
