
Eduardo Bujaidar Muñoz, presidente de la Asociación de Hoteles y Moteles de León, compartió que la industria de la hospitalidad se ha visto afectada con el cierre de al menos cinco hoteles en la capital del estado y en la ciudad de San Miguel de Allende debido a la baja ocupación provocada por la competencia desleal con plataformas de hospedaje como Airbnb.
Explicó que esa competencia desleal por parte de plataformas, viene de la falta de regulación en el pago de impuestos cuando alguien utiliza ese tipo de hospedaje por encima del tradicional.
«Ya hay algunos hoteles que cerraron y son muy de ley también. Son cinco o seis que sí sé que dejaron de operar como hotel», subrayó el empresario leonés.
Aunque por el momento no prevé cierres masivos de hoteles, Bujaidar advirtió que si la situación continúa sin cambios, podría haber recortes de personal y nuevas afectaciones económicas al sector.
«Nos está costando mucho trabajo sostenerlo; si esto sigue así, en dos o tres meses podemos estar platicando ya de recorte de personal».
Agregó que la falta de regulación, además de no exigir el pago de impuestos, permite que lugares que ofrecen hospedaje por medio de las plataformas digitales, tampoco cumplan forzosamente con las normas de seguridad requeridas ni los estándares mínimos del sector.
Se dijo esperanzado luego de haber sostenido reuniones con legisladores de distintas fracciones del Congreso del estado ya que observó un consenso a favor de esta regulación por parte de los diputados locales para dar viabilidad a las modificaciones a la ley.
«Ahora sí, aparentemente, se va a generar una regulación en el estado, ya con todo y su reglamento de aplicación y todo», señaló.
Dijo que de hecho, la propia plataforma de Airbnb está en la mejor disposición de que se les regule y de pagar los impuestos que se deben pagar.
Independientemente de la solicitud de piso parejo de los hoteleros, con los propietarios de casas y departamentos que los rentan a través de plataforma, Eduardo Bujaidar señaló que para los huéspedes, estos sitios pueden representar problemas como la inseguridad ya que, insistió, ni Protección Civil no ninguna dirección los supervisa.
«No es nada seguro ya que no están siendo regulados ni por Protección Civil ni por ninguna dirección y eso es grave», recalcó.
Compartió que además del riesgo de que los visitantes sufran una mala experiencia, a la entidad esto le podría afectar en imagen porque la comunicación de “boca en boca” podría llevar a que esa mala experiencia se difunda, lo que a la postre es determinante en el momento en que las personas planean sus vacaciones.
Destacó que, por otra parte, la falta de control ha permitido que jóvenes locales usen estos espacios para realizar fiestas sin supervisión lo que definió como un peligro latente que puede llegar a “explotar», en algún momento.



