
Sin embargo, la ciclovía emergente del bulevar Adolfo López Mateos pareció menos transitada que de costumbre.
De acuerdo con un conteo realizado por este diario al mediodía de ayer, pasaron hasta 10 minutos sin que se viera a un ciclista transitar a la altura del Centro Histórico y por la tarde, una vez que comenzaron las lluvias fue mínimo el número de ciclistas que transitaron por este espacio.
Algunos de los que sí pasaban por el López Mateos iban con impermeables, con bolsas negras improvisadas como impermeables y se subían a la banqueta.
En entrevista con Felipe Lozano, un ciclista que diariamente recorre entre 6 y 7 kilómetros a bordo de su bici, reconoció que en los días lluviosos prefiere utilizar el camión.
Así como él, decenas e incluso cientos de leoneses no usan bicicleta cuando llueve por miedo a los accidentes con los vehículos y también para evitar mojarse y que pueda provocarles una enfermedad respiratoria y más en medio de la contingencia sanitaria por la Covid-19.
Además, durante la tarde del pasado lunes mínimo 4 autos se quedaron ‘varados’ en el carril ciclista debido a las complicaciones que les provocó la lluvia.
Esto generó un tráfico vehicular todavía más lento del normal.
Las autoridades de la ciudad de León, como el Instituto Municipal de Planeación (IMPLAN), anteriormente señalaron que en promedio diario circulan 2 mil 500 ciclistas por su vía exclusiva en el Adolfo López Mateos que va desde el bulevar Francisco Villa hasta Campestre.
Sin embargo varias personas consideran aún que esta ciclovía emergente no es funcional.
Esta prueba piloto de la ciclovía se supone que tendrá una duración de 3 meses, inició el pasado 13 de julio y terminaría el 13 de octubre.