
El FAC realiza monitoreo de la movilidad en la ciclovía, de los automóviles a las horas pico, en varios tramos de bulevar Adolfo López Mateos de Campestre a Francisco Villa, en donde se detecta que en los primeros tres días de la prueba piloto no tiene buenos resultados.
Junto con el secretario de Organización del FAC, Raúl Méndez Barajas y varios integrantes del FAC, checan la circulación de ciclistas en el López Mateos, tramo de Campestre a Parque Hidalgo y de éste a Miguel Alemán, de aquí a la Mérida y de esta avenida a Francisco Villa.
“Salta a la vista que son muy pocos ciclistas los que circulan por la ciclovía, mientras que los autos hacen largas filas y van a vuelta de rueda, se forma congestión vial, cuellos de botella, con ello, se aumenta la contaminación ambiental, el estrés de conductores de carros y autobuses de transporte urbano y de ciudadanos por el ruido de motores y claxon, esto no es saludable”, expuso.
Juan García Hurtado señaló que así como funciona la ciclovía emergente fue una mala idea, mal planeada por expertos de movilidad, ojalá que funcionara, pero por cuánto tiempo se tendría que soportar el caos vial, el estrés, la contaminación vial.
“Lo raro es que si ya la autoridad de movilidad tenía el antecedente de que no funcionó el programa de Bici Pública en céntricas calles angostas, con estaciones que estrecharon la vialidad, donde no hay ciclovías bien hechas, por qué planearon una ciclovía emergente en el López Mateos”, expresó.
“Los pocos ciclistas circulan a sus anchas mientras los automovilistas a vuelta de rueda, enojados, estresados, atrasados para ir a sus actividades laborales, y contaminando el medio ambiente con esmog y ruido”, enfatizó.
“Además, hay un gran derroche de personal de tránsito y de policía, de personal de movilidad, que supervisan la ciclovía, en lugar de concentrarse en otras actividades de vigilancia y seguridad y movilidad en el transporte, que es más urgente”, destacó Juan García Hurtado presidente del FAC.