Hace algunos años no era muy afecta a la cerveza, prefería tomar otras bebidas… pero conocí la cerveza artesanal y todo cambió.
Descubrí la cerveza artesanal gracias a un amigo que sí conocía mucho del tema, él es mexicano pero radicaba en España y durante unas vacaciones me invitó una cerveza, me habló un poco de estas cervezas y sus bondades, e hice mi elección basándome también en mi intuición, fue cuando dijo: “de verdad elegiste una stout, esa es amarga”, y seguro puse una cara graciosa porque de inmediato agregó “bueno, es como si te tomaras un café cargado y sin azúcar”, así que pensé “uff no es tan malo, el café me gusta mucho y lo puedo beber sin azúcar sin problemas”. Por fin llegó el pedido a nuestras mesas, el tarro estaba sudando de lo frías que estaban las bebidas y sin perder más tiempo le di el primer trago con la expectativa que genera probar algo nuevo y ¡me encantó!
A partir de aquel momento me comencé a hacer aficionada a dichas cervezas, busqué información y fui conociendo diversas marcas mexicanas y me encantó el tema, especialmente porque se hacen con 4 ingredientes: agua, levadura, maltas y lúpulos; las maltas son los cereales, y el proceso de malteado necesario para las cervezas consiste en hacer germinar los granos sumergiéndolos en agua para luego secarlos rápidamente con aire caliente, forma en la que se tuestan. El grano más común para la cerveza es la cebada, aunque se ha incursionado en el uso de otros como trigo, maíz, arroz, e incluso mijo.
Toda buena cerveza tendrá sólo esos 4 ingredientes, por medio de la combinación de las variedades de los mismos se logran los diferentes sabores, estilos, el balance del amargor y colores y las recetas no son estándar, son más bien producto de un maestro cervecero que, con el conocimiento del grano, de los lúpulos y las levaduras, va creando diversos estilos para deleite de los paladares, además los procesos son manuales, respetando los tiempos específicos sin añadir aditivos que pueden ahorrar tiempos.
Cabe destacar, que las cervezas artesanales son más bien para disfrutar, para degustar de a poco porque suelen tener una graduación de alcohol, más elevada que las industriales, eso mismo las convierte en un acompañante ideal para diversos alimentos, así es como muchos cerveceros artesanales han tomado la práctica de los vinos, de sugerir maridajes con postres, carnes, etc. Al hacer esto obtienes toda una explosión impactante de sabores en tu boca que te maravillará.
Y por último, me gustaría resaltar también que la cerveza artesanal es más compleja al gusto, puedes distinguir distintas notas de sabores, afrutados, frescos, a chocolate, café, Tiene más cuerpo, sabor y mejor aroma, es muy rica en cuanto a variedades, algunas se hacen hasta por temporadas para adaptarse a los sabores de invierno o de verano, e incluso a las características de algunas ciudades.
Date la oportunidad de disfrutar y conocer estas cervezas, seguro te aficionarás, pero, tómalas con medida.
