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Centinelas fronterizos

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Junto con ‘Las Muertas’, una de las series mexicanas más exitosas en lo que va del año es ‘Gringo Hunters’ que cuenta la historia de una policía de élite llamada la Unidad de Enlace Internacional, cuya función es arrestar fugitivos estadounidenses que cruzan la frontera para eludir la justicia de su país.
Lo cierto es que esta policía no tiene absolutamente nada de ficticio. Trabajan de manera constante en las ciudades y estados de la frontera mexicana, y se dedican a detener secuestradores, asesinos, entre otros. Los criminales al otro lado del Río Bravo piensan que van a salir impunes y que en México podrán hacer lo que les venga en gana, pero la Unidad de Enlace Internacional, popularmente conocidos como los Cazagringos o los Gringo hunters, están para demostrar que eso no es así, pues mientras unos fugitivos quieren evadir la justicia, otros buscan cometer más crímenes.
Los Cazagringos nacieron en 2002, fundados por Alfredo Arenas Moreno, y hasta el año 2022 han capturado 1,600 fugitivos. Fue el periodista Kevin Sief quien los dio a conocer en un artículo del Washington Post. Tiempo después se publicarán más artículos al respecto, un podcast que les daría más fama y la serie, que ha dado a conocer su labor en todo el país, aunque ellos actúan con total discreción.

UN CASO
Aunque la unidad que hoy nos ocupa existe y opera en gran parte en Tijuana, la trama de la serie antes mencionada es ficción. Sin embargo, hay varios productos mediáticos que nos permiten conocer su labor. Uno de ellos es el podcast ‘Cazagringos’ producido por Wondery, que se trata de una serie documental que se escucha con la fascinación de una radionovela de antaño.
En algunos casos, los Cazagringos atrapan a los criminales ellos solos, pero en otros forman parte de una colaboración internacional, convirtiéndolos en piezas imprescindibles de la investigación. Quizá uno de los más aterradores es el de Matthew Taylor Coleman.
Coleman era un hombre que representaba el sueño americano: un cuarentón exitoso, guapo, profesor de surf que vivía en Santa Bárbara, California, en una lujosa mansión con su amada familia. Sin embargo, ocultaba una inestabilidad mental muy grave, pues creía firmemente en ridículas teorías de la conspiración de esas que abundan en internet, y aseguran que existen los ‘reptilianos’, una raza extraterrestre que vive entre los seres humanos y buscan controlarnos. Mientras llevaba su vida de aparente perfección, Coleman participaba en grupos de internet sobre estos temas. Además, era un devoto seguidor de las ideas de Trump.
El estadounidense comenzó a tener ideas mesiánicas, creyendo que era Abraham sacrificando a su hijo Isaac. También hizo referencias a sentirse Neo, el personaje de las películas de ciencia ficción ‘Matrix’. Creía, firmemente, que sus hijos tenían ADN de serpiente y se iban a convertir en monstruos.
Un día, se llevó a sus hijos, Caleo de dos años y Roxy de 10 meses, sin que su esposa Abby lo supiera, y los llevó al otro lado de la frontera. El 7 de agosto de 2022 fueron reportados como desaparecidos. Nada parecía tener explicación. Las policías de ambos países comenzaron a investigar el caso, mientras que Coleman llegaba a Tijuana y de allí, a Rosarito.
Días después de la desaparición del instructor de surf, se encontraron los cuerpos de dos bebés en la playa fronteriza. Alguien los había matado enterrándoles un arpón de pesca. El niño recibió 17 heridas mientras que la bebé 12.
Todas las policías de un país y de otro se movilizaron. Aquello era un crimen demasiado espantoso como para dejarlo pasar. Justo cuando intentaba cruzar la frontera de regreso a San Ysidro, fue detenido por las autoridades.
Coleman, quien declaró que mató a los niños para “salvar al mundo” fue sentenciado y debido a su estado mental, se le administran sedantes y otros medicamentos de forma constante.

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