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Celebran silaoenses a la Guadalupana

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Una inmensa pasión y entrega de parte de los silaoenses, quienes celebraron a la Guadalupana con misas, cantos, petardos, niños vestidos de inditos, música y sobre todo mucha, mucha fe.

Las actividades guadalupanas comenzaron alrededor de las 11:00 de la noche del lunes 11 de diciembre, con las mañanitas, serenatas y otras canciones a la Virgen de Guadalupe. Algunos de los fieles pernoctaron hasta el amanecer, mientras los puestos de comida comenzaban a levantarse. Todo estuvo listo para una de las celebraciones más importantes de los católicos mexicanos.

No faltaron los rezos y las peregrinaciones, así como los altares, como fue el caso de Hugo García, quien junto con su familia tiene un autolavado cerca de lo que fue el Cine Montes. Desde hace 3 años que le regalaron la imagen y se dedica a venerarla cada 12 de diciembre. Cuando puede, le lleva serenata y realiza una comida, gastándose entre mil 500 y mil 200 pesos en total. Apoyado por su familia, levanta el altar en la calle para que todos, silaoenses y guanajuatenses, lo aprecien.

CELEBRACIONES

Las celebraciones se llevaron a cabo en la calle 5 de mayo, donde se encuentra el Templo del Santuario de Guadalupe. Asimismo, se llevó a cabo un desfile alusivo a la Guadalupana.

No faltaron los cantos. La pieza más persistente fue, sin duda alguna, cantada por fieles por igual: “Desde el cielo una hermosa mañana, desde el cielo una hermosa mañana, La Guadalupana, La Guadalupana bajó al Tepeyac”.

“Gloria a Dios” también fue entonada en el templo del Santuario, que estaba pletórico de flores y gente fiel y devota. Una de las muchas fieles era Francisca Perea, quien tiene cinco hijos y todos ellos le son fieles a la Virgen del Tepeyac, así como Maru Cervantes, quien llegó, alrededor de las 11:00 de la mañana, a celebrar a la virgen con sus pequeños disfrazados de inditos, tradición habitual no solo en Silao sino en muchas ciudades guanajuatenses.

Durante la celebración no faltaron las referencias a la Guadalupana: “En mí está toda la gracia del camino y de la verdad, toda esperanza de vida y de virtud”, y por supuesto la amenización de música de banda, los petardos y los castillos de fuegos artificiales.

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