
Un llanto desconsolado es lo que se escucha entre los pasillos del Panteón San Nicolás. Decenas de personas escoltan nueve féretros que se abren paso entre los vehículos para llegar a su destino, el camposanto donde descansarán los restos de las personas que perdieron la vida en un accidente de tránsito, unas vacaciones que terminaron en tragedia.
Un reporte alertó a las autoridades del estado de Nayarit, sobre una volcadura en la carretera Compostela – Chapalilla en el kilómetro 44. Fue alrededor de las tres de la tarde que ocurrió el accidente. En el lugar de los hechos, aquellos pobladores que se acercaron a brindar ayuda, no daban crédito de lo que presenciaban: personas entre los fierros, cuerpos inertes cubiertos de sangre, lesionados gritando por ayuda. El resultado hasta ayer es de 16 personas fallecidas; dos más siguen bajo observación médica en el estado de Nayarit. Los 42 lesionados que se reportaron son originarios de la Ciudad de León.
La víspera de Año Nuevo llegó con información actualizada, pues comenzaron los traslados de lesionados vía terrestre y aérea; algunos hospitalizados, otros dados ya de alta.
Este lunes fue negro para las familias que perdieron a un ser querido en este accidente. En sus domicilios ya había un espacio destinado para un féretro, comenzar con los velorios, preparar lo necesario para despedir a quienes ya no volvieron de este viaje.
La parroquia San Agustín de Porres, entre sus blancos muros, resguardó los primeros féretros que habían llegado. A lo lejos solo se escuchaban sollozos y entre las personas que estaban en la puerta, ahí, de pie, al menos tres sobrevivientes de este hecho, con heridas en el rostro, la mirada cansada y alrededor de ellos familia y amigos, dando el pésame, reforzando los lazos que unen a la familia.
A la una de la tarde en la Capilla del Perpetuo Socorro, llegaron de luto personas con flores, globos; llegaron las carrozas a una misa de cuerpo presente.
Una caravana llegó antes a San Nicolás. Se trataba del cortejo fúnebre de Liam, un niño de un año y ocho meses. Él fue uno de los primeros fallecidos identificados el día del accidente; la gente que llegó en la caravana para despedirlo vestía de blanco, una playera con la foto de Liam y con globos igualmente blancos para que lo acompañen en su partida.
‘Cruz de olvido’ suena de fondo, una porra para cada uno de los difuntos, las lágrimas en los rostros de unos contrastan con la fortaleza que expresan otros, pero el sentimiento que transmiten es el mismo, una pérdida irreparable, una despedida que se quedará marcada en su memoria y en la de todos los leoneses que hemos seguido su historia.



