
Durante los años noventa del siglo XX el skateboarding (o andar en patineta, como se le llamaba en el país en sus inicios) comenzó a crecer de manera desmesurada, gracias a personalidades como Tony Hawk y diversas películas y dibujos animados donde los personajes se desplazaban hábilmente con su tabla. En aquel entonces había prejuicios y la gente en México los llamaba “patinetos”, con cierto tono despectivo. Hoy en día, la situación ha cambiado, formalizándose el deporte extremo como tal.
Aunque muchos conservadores de las actividades más tradicionales lo duden, el día está formalmente establecido: surgió por la Asociación Internacional de Empresas de Skate, y desde 2004 recibe el apoyo del Congreso de Estados Unidos.
Al respecto, el director del Instituto de la Juventud, Misraim Macías, y Juan Pablo Ladrón de Guevara, joven skater, ofrecen sus impresiones.
Macías expresó en entrevista que el domingo se llevó a cabo un evento especial, con motivo del día mundial del skateboarding, y se llevó a cabo una celebración y un concurso para quien hiciera los mejores trucos. Empezó en el Arco de la Calzada y terminó en el Parque Hidalgo. Indudablemente, es un ejemplo de lo mucho que ha crecido.
“Todo mundo sabe que hubo un boom enorme en los noventa, y fue cuando hubo la apertura de espacios públicos. Nos hemos dado cuenta que en los recorridos de las colonias, nos damos cuenta en el instituto que es una práctica que demandan mucho. A partir del 2016 se consolida como deporte extremo, y además está calificando para ser olímpico. Es una disciplina muy interesante que los chavos siguen llevando de manera orgánica. Es una práctica que genera mucha adrenalina”, dice Misraim.
Actualmente, el Instituto de la Juventud de esta ciudad incentiva las prácticas de este deporte.
“Creo que hoy, la gente mayor prefiere que los jóvenes traigan una patineta que un celular. Además, en este deporte siempre se genera convivencia”, advierte Macías.
TESTIMONIO DE SKATER
Juan Pablo Ladrón de Guevara radica en Silao, y se dedica a este deporte extremo entre dicha ciudad y León. Se interesó por este deporte cuando un día, a los 13 años, vio pasar a un grupo de skaters. “Se veían tan libres y tan felices, que yo quise practicarlo, pero nunca me di tiempo sino hasta tiempo después. Actualmente tengo 21 años”.
Juan Pablo señala que Nunca falta la gente que relacione el skate con vandalismo, pero en realidad, es todo lo contrario. Afortunadamente, el deporte extremo se va consolidando en la sociedad. “Además, a la gente le gusta, porque de no ser así no te verían, y no se emocionarían en el momento que te ven patinar”.
Finamente, expresa lo que para él significa el skate, el deporte de patinar, que también es un arte: “Para mi el skate significa libertad y felicidad, pero también implica aprender de ti mismo, superarte día con día, pero también aprender de tus errores. Saber que lo imposible está solo en tu cabeza, y los límites te los pones tu mismo”.