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Celebran 274 años de fiestas

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Miles de habitantes de la ciudad, autoridades estatales y municipales, participaron en la tradicional celebración de las Fiestas de San Juan y Presa de la Olla, que llegaron a 274 años de existencia y de trasmitirse de generación en generación.

Los festejos iniciaron, como ocurre todos los años, con el tradicional desayuno que autoridades estatales y municipales ofrecen al sector minero de la ciudad, uno de los principales rubros económicos que genera parte de los miles de empleos que los habitantes necesitan.

En este encuentro, una vez más las partes reiteraron el compromiso de trabajar y colaborar juntos para mantener y fortalecer el sector minero que por siglos enteros ha contribuido a consolidar y aportar al desarrollo de la ciudad y sus miles de habitantes.

El titular de la SEDES, Ramón Alfaro, en representación del Gobernador del Estado, Diego Sinhue Rodríguez, mostró su respaldo y reconocimiento al gremio de la minería y explicó que trabajarán para lograr que quienes laboran en esta actividad tengan mejores condiciones y salarios.

Por su parte, el alcalde Alejandro Navarro destacó la importancia de la actividad minera para Guanajuato y sus miles de habitantes y reconoció que la ciudad necesita de este sector para desarrollarse.

A diferencia de otros años, una mañana cálida fue el marco que dio la bienvenida al día en donde se celebra al Santo Patrono, San Juan Bautista, que pese a no tener un templo o centro de culto donde se le venere, sigue siendo considerado el santo de la devoción de los cuevanenses.

Conforme el día avanzó, las calles aledañas a la Presa de la Olla y el Parque Hidalgo se fueron llenando de comerciantes que ofrecieron todo tipo de alimentos, productos y mercancías a las miles de familias que llegaron para ser parte de la centenaria tradición.

Así como la cantidad de personas aumentó, también lo hizo la temperatura, que al medio día ya superaba los 28 grados centígrados, pero eso no desanimó a las familias que seguían llegando y una vez más daban forma a la centenaria tradición.

Los grupos de personas buscaban un lugar o espacio para comer los alimentos previamente preparados en casa o bien los que adquirieron en los comercios que se instalaron y que principalmente ofrecieron antojitos mexicanos.

El ambiente de fiesta se dejó sentir, pese a la falta de lluvias que ha ocasionado que la Presa de la Olla, uno de los elementos principales del festejo, luzca con un nivel de los más bajos de los últimos años.

El ambiente de fiesta se presentó y se dejó sentir con la música que interpretaban grupos del género norteño o bien las piezas musicales de diversos tipos que eran puestas en diversos aparatos de sonido.

La gente caminaba entre los acordes que se dejaban escuchar por todo el lugar, así como los aromas de alimentos que eran preparados para ser vendidos y los llamados de comerciantes a adquirir sus productos y artículos.

Conforme las horas avanzaron, las personas poco a poco se fueron retirando, pero una vez más con su sola presencia dieron forma a una tradición centenaria, que se fortalece conforme pasan los años.

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