
«Las iglesias y servicios religiosos se abrirán cuando nuestras autoridades de gobierno y salud nos lo indiquen, porque tenemos que cooperar a la salud de todos; no podemos ir por nuestro lado y la sociedad por otro, así que tengan paciencia, se los pido a los hermanos sacerdotes y a toda la comunidad».
«Es momento de que tengamos solidaridad, deben de ser tiempos nuevos de la Iglesia, de la sociedad», dijo, al término de la misa del 31 de mayo, apelando a que es un problema de salud.
En sus oraciones finales, también recordó a los que pasan por momentos difíciles, en misa que ofreció desde la Parroquia del Espíritu Santo, en la colonia Industrial, a donde acudió por Pentecostés.
«No se puede celebrar como acostumbramos siempre, pero celebren en su corazón y tendrán oportunidad de volver a reunirse», comentó.
En su liturgia, el arzobispo invitó a la renovación espiritual de la festividad, 50 días después de la Pascua de Resurrección.