
Por motivos de higiene, las piletas que anteriormente se llenaban con agua bendita en la Catedral Metropolitana de León hoy lucen vacías.
Esta medida se implementó para evitar contagios durante la pandemia de COVID-19 y, de acuerdo con el padre Antonio Borja Vargas, se decidió mantenerla por razones sanitarias.
Cabe recordar que, cuando comenzaron los contagios de COVID-19, la sociedad adoptó diversas medidas preventivas, como permanecer en casa, lavarse las manos constantemente y usar cubrebocas, especialmente en espacios cerrados, transporte público, hospitales o lugares con aglomeraciones, así como guardar cuarentena en caso de haber tenido contacto cercano con un caso confirmado y aislarse tras recibir un diagnóstico positivo. La Iglesia no fue ajena a estas disposiciones.
Incluso, durante un tiempo, las iglesias cerraron sus puertas y las misas comenzaron a transmitirse por diversas plataformas digitales.
Al menos en la Catedral Metropolitana de León, el padre Vargas optó por mantener esta medida. Explicó que la decisión también estuvo relacionada con problemas de humedad y con las condiciones del agua, ya que muchas personas tocaban el mismo espacio después de utilizar transporte público o manipular dinero sin haberse lavado las manos previamente.
“Yo particularmente las quité por dos razones: una fue por el tema de la humedad y otra porque el agua estaba sucia”, señaló.
El sacerdote, rector de la Catedral Basílica Metropolitana de León desde 2019, indicó que al inicio de la pandemia las piletas con agua bendita podían convertirse en un foco de infección sin embargo, decidió mantener la medida por motivos de higiene.
“La gente a lo mejor llegaba de tomar el autobús o de agarrar dinero, y había un solo espacio; entonces, por ese motivo lo quité yo. De otros templos no sé”, explicó.
Aunque al finalizar la misa los sacerdotes realizan la bendición, recordó que celebraciones como el Fuego Nuevo representan una oportunidad especial para bendecir agua y llevarla al hogar.