Las carretas arrastradas por burritos son un medio de transporte que poco a poco se va extinguiendo en León. Actualmente, es casi una suerte verlos en las grandes avenidas de la ciudad, y sólo son comunes en la periferia de la Capital del Calzado.
El lunes, en la colonia San Isidro, un caballo desbocado se estrelló contra un coche Volkswagen. El equino perdió sangre y sufrió heridas severas. Ese es sólo uno de los muchos posibles accidentes a los que se enfrentan los diferentes hombres que llevan caballos o burros arrastrando sus carretas quienes, pese a todo, están encariñados con sus animales de carga, que en ocasiones se convierten en parte de su familia.
Uno de ellos es Juan Pérez, habitante de la colonia Las Joyas. Diariamente se levanta, saca su carreta y le pone las monturas a su caballo, al que bautizó como “Presumido”. Hace dos años nació el equino, y hace dos meses se lo vendieron a Juan.
ECONOMÍA
¿Por qué motivo prefiere tener un caballo? La respuesta de Juan es sencilla: pese a que un caballo debe de comer y tomar agua a diario. Gasta 50 pesos diario, como mínimo, en alimentar al animal, que devora maíz, alfalfa, entre otras comidas, no deja de ser un ser vivo con quien se ha encariñado.
Lo cierto es que pese a que no se ven carretas en la zona urbana, sí son más comunes en las Joyas, donde es posible ver “cientos de caballos” tal como dice Juan textualmente. Muchos, como él, hacen su carreta con tablas, tubos y llantas. Juan se dedica a transportar material para construcción.
Mientras menos carretas arrastradas por caballos hay, más necesidad de tener un trabajo crece en León.
