
También se han cerrado espacios públicos, como plazas y plazuelas y las áreas de uso común que en ellas se ubican han sido delimitadas una vez más con cinta canela para evitar que las personas las ocupen.
Además, en un intento por controlar la propagación de los contagios de la enfermedad, las autoridades municipales han colocado arcos desinfectantes, para que las personas los utilicen y aminorar el impacto del coronavirus.
Por su parte, las personas siguen saliendo a las calles, pese a las recomendaciones de las autoridades de permanecer en sus hogares y evitar concentrarse en altas cantidades, en espacios públicos.
En zonas como Avenida Juárez, Plaza de la Paz, Sopeña, y otras calles aledañas a la zona centro la cantidad de personas es notoria y no hay quien ponga o ejerza control.
“Por eso el semáforo retrocedió al naranja las próximas dos semanas. Los pacientes graves están llegando nuevamente a los hospitales y la indicación es a extremar precauciones” dijo el secretario de salud de Guanajuato, Daniel Díaz Martínez.
El funcionario expresó que en semanas pasadas, debido a los festejos populares y del Día de Muertos se registró una alta movilidad de personas, que hoy han detonado en un aumento muy marcado de los casos.
Fue por eso que hizo un llamado a la población en general a extremar todo tipo de precauciones y en especial cuidar la salud de todos y cada uno de los integrantes de las familias residentes de la ciudad.
“En todo el Estado de Guanajuato no hemos llegado a un escenario de saturación de hospitales, pero hay que prevenir” afirmó.
Mientras, en la zona centro de la ciudad, con todo y las calles cerradas a la circulación de unidades de motor han sido vistos grupos de turistas, muchos de los cuales no cumplen con las medidas preventivas e incluso no portan cubrebocas y no mantienen la sana distancia.
La presencia del turismo y las limitaciones a las que se ha sujetado a los habitantes de la ciudad tiene molestos a los cuevanenses que aseguraron que mientras a ellos se les limita, a los turistas se les permite mucha libertad.
“A la gente la mandan a sus casas y hasta les cierran las calles, pero a los turistas nadie los molesta. Ahí los ves a todos sin cubre bocas y paseando por donde quieran, pero a nosotros nos impiden estar en las calles”, aseguró Paloma Robles Lacayo, del Observatorio Ciudadano de Guanajuato (OCG).