El Día del Trabajo es una fecha que representa la lucha que se ha tenido que dar por parte de los trabajadores de todo el mundo por conquistar y defender sus derechos laborales. No ha sido fácil, en el transcurso del tiempo se han sufrido represiones de todo tipo.
Por muchos años, desde los comienzos de la Revolución Industrial producida en Inglaterra, los obreros de las incipientes fábricas, entre los que se incluían mujeres y niños, se vieron sometidos a jornadas de trabajo extenuantes, careciendo de cualquier tipo de defensa legal ante los abusos de los patrones.
Diferentes movimientos se comenzaron a dar para lograr un trato justo en el trabajo como limitar el número de horas que se laboraban. El Día del Trabajo recuerda a los obreros de la ciudad estadounidense de Chicago que murieron bajo las balas de la Policía defendiendo su exigencia de una jornada laboral de ocho horas. La huelga para lograr dicho objetivo dio principio el 1 de mayo de 1886, posteriormente muchas personas serían asesinadas al manifestarse, por lo que son conocidas históricamente como “Mártires de Chicago”.
En México también se han dado fuertes luchas a favor de los derechos de los trabajadores, entre ellas están las huelgas de Cananea y Río Blanco, sucesos de gran importancia ocurridos durante la primera década del siglo XX, que por tratarse de un desafío al gobierno porfirista son considerados como antecedentes de la Revolución Mexicana que estalló en 1910.
Sin duda las huelgas de Cananea y Río Blanco han pasado a la historia como hechos que contribuyeron a alimentar la búsqueda de un nuevo régimen, distinto a la mano represora del presidente Porfirio Díaz.
En la minas de Cananea Sonora, los mexicanos trabajaban largas jornadas en condiciones lamentables por salarios que los mantenían prácticamente en la miseria, mientras que los trabajadores estadounidenses recibían un mejor trato en todos los sentidos.
A pesar de que tenían todo en contra, por estar desprotegidos en cuanto a derechos, los mineros mexicanos dirigidos por Esteban Baca Calderón, Juan José Ríos y Manuel Diéguez, plantearon sus demandas a los dueños extranjeros de la empresa. Entre ellas estaban un sueldo mínimo de cinco pesos, jornada de ocho horas, el derecho a ascender de acuerdo a las aptitudes.
Al no conseguir nada se inició la huelga en las instalaciones el 1 de junio de 1906. Como contestación los trabajadores fueron atacados a balazos por órdenes del gerente William Green, ante la agresión los huelguistas se defendieron como pudieron.
Al día siguiente grupos armados estadounidenses llegaron a reprimir a los mineros, haciendo lo mismo el general Díaz, quien mandó fuerzas a atacar a los que pretendían exigir derechos en su trabajo.
En pocos días la huelga era aniquilada, unos trabajadores fueron encarcelados, muchos otros murieron acribillados. Lo acontecido en Cananea fue una muestra más de que los desposeídos no podían contar con su gobierno para mejorar su precaria situación. De ahí que, algunos años más tarde, muchos acudieran al llamado de Madero para iniciar la revolución contra Porfirio Díaz.
Las manifestaciones de inconformidad en contra del trato laboral y poco pago se hicieron presentes en otras partes del país, aun sabiendo que la tiranía de Porfirio Díaz apoyaría por todos los medios a los dueños de las fábricas.
El 7 de enero de 1907 comenzó la huelga en la planta textil de Río Blanco, en el Estado de Veracruz. Los trabajadores reclamaban por su difícil situación laboral, agravada cada día más. En cierto momento llegaron, incluso, a saquear la tienda de raya. El desenlace fue, al igual que en Cananea, la represión por parte del gobierno. Las pérdidas humanas entre los manifestantes fueron cuantiosas, sin embargo, las protestas contra el régimen iban en aumento, la presidencia del general Díaz se acercaba a su fin.
