Con la intención de prevenir los actos ilícitos de la reventa, los directivos optaron por hacer válido solamente el bono particular del adulto mayor.
Esta precaución fue tomada únicamente para este partido, a pesar de que no hubo aviso previo ni en redes sociales ni en el cartel que estaba frente a taquillas.
Esto ocasionó que varias personas se quejaran y quedaran inconformes.
En el cartel se especificaron los precios y las condiciones para adquirir boletos.
Por persona se puede presentar el total de ocho bonos, por cada uno de ellos se puede adquirir tres entradas, es decir, 24 lugares es el máximo que una persona puede comprar.
El problema radicó en que no hubo especificaciones para la venta a los mayores de 60 años, por lo que ellos iban preparados con los bonos de sus familiares y amigos.
“Más que nada me duele que vaya a ver el partido lejos de mi familia”, comentó uno de ellos.
Al momento de abrir taquilla e informar la decisión de los directivos, los adultos se amotinaron en la entrada de la taquilla y comenzaron a discutir con el encargado.
Éste respondió que estaba siguiendo órdenes y pidió que se calmaran los ánimos. Los adultos exigieron hablar con los directivos, pero obtuvieron la respuesta de que estaban ocupados.
La molestia grupal aumentó cuando se informó que el interesado tenía que estar presente.
“Yo vine a comprarle los lugares a mis padres con su bono, ellos no pueden estar mucho tiempo parados y tampoco pueden pasar mucho tiempo en el sol, pero acaban de decir que no podía adquirirlos yo”, comentó un aficionado que, a pesar de haber llegado desde las 5 de la mañana para formarse en la fila de adultos mayores, tuvo que moverse a la otra hilera cerca de las 10 de la mañana, perdiendo mucho tiempo.
Luego de una hora el orden se restauró.
