
Sebastián Jiménez es uno de ellos. Ávido lector y asiduo a la adquisición de ejemplares, relata su experiencia sobre hacer la transición al formato digital, en medio del confinamiento por el coronavirus.
El cese de actividades editoriales le ha traído una nueva afición y además, más económica, al descargar más libros por menos dinero. En días pasados adquirió 5 libros, entre ellos ‘Pedro Páramo’ de Juan Rulfo, por 40 pesos.
«He descargado más, no sé si pueda deberse a una estrategia de las mismas plataformas, que han puesto libros incluso gratis, otros en 15 pesos, pero si lo comparas en una librería física, esa misma cantidad libros te hubiesen salido arriba de 300 pesos», dice.
La mudanza de formato al espacio digital le era extraña en un principio, pero luego se convenció de las posibilidades, ya que es más práctico pues no tienes que cargar el libro y evita su desgaste.
También ha hallado una forma de hacer lo que hace con los libros físicos, en donde apunta y subraya, funciones que puede seguir haciendo en formato digital, gracias a algunas aplicaciones como ‘Kindle’.
Pese a todo, y con la soledad de los anaqueles en librerías, Sebastián asegura que no abandonará la lectura física, aunque deberá hacerlo cuando se pueda.
Sabe que en cada libro hay una experiencia y algunos que te obsequian seres queridos, son más especiales: «Incluso aunque no te guste, los guardas, porque llevan un sentido afectivo dentro».
Así, el ahorro de dinero es el principal argumento que lo convence, aunque no por ello sustituirá la adquisición de libros físicos. «Son hasta un adorno de tu casa, de alguna colección, así como hay gente que guarda monedas, pues hay quienes también tenemos libros físicos porque representan algo importante».