
Las calles de León se llenaron de cascarones, confeti, agua y harina, ya que una de las costumbres del llamado “Domingo de Carnaval” consiste en jugar la broma de arrojar huevitos con dichos ingredientes en la cabeza de algún desprevenido. Se trata de la algarabía y la diversión previas a la reflexión del Miércoles de Ceniza, tal como lo señala la tradición católica.
En la calle Josefa Ortiz, en el Mercado Aldama y la calle Miguel Alemán, los vendedores levantan sus puestos donde ofrecen huevitos con harina, listos para divertir a los clientes. Karla Valdés es una de las muchas comerciantes, quien junto con su familia tiene años en el negocio. Con más de 30 años trabajando los domingos de carnaval, muestran huevitos con la imagen de personajes como Batman, Spiderman, el Capitán América, el Chavo del Ocho o los guardias de la serie surcoreana “El juego del calamar”. Estos tienen un costo de 15 pesos.
La forma como los vendedores de huevitos para el domingo de carnaval consiguen su materia prima, consiste en ir a reposterías, pastelerías o panaderías, y comprarlos ya vacíos. Por lo general, una caja con 90 cascarones suele costar 360 pesos.
Sinaí Rocha, vendedora durante el pasado domingo 27, explicó que la gente aún continúa con la tradición, y que es muy importante de procurar y mantener.
Después de un año en el que las ventas estuvieron muy bajas, y otro en el que definitivamente se suspendieron, ahora regresan los festejos d.el domingo carnavalesco. Poco a poco las ventas, la clientela, y los productos, van volviendo a la normalidad