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Buscan su segunda dosis

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Los mayores de 18 a 29 años de edad sobrepasaron las estimaciones de autoridades estatales de salud, y miles de ellos terminaron por saturar los módulos de vacunación contra el Covid-19 que se abrieron para aplicar la segunda dosis del biológico.

Largas filas se formaron desde las primeras horas de la mañana de este miércoles y se extendieron por varios cientos de metros, especialmente en la sede de la Secretaría del Bienestar a donde acudieron miles de jóvenes.

Los jóvenes de 18 a 29 años de edad acudieron a recibir la segunda dosis de la vacuna de Astra Zeneca y con ello tener completo su esquema de vacunación contra el nuevo coronavirus.

En la ciudad fueron dos las sedes que se habilitaron para aplicar la vacuna, la cuales además de la Secretaría del Bienestar se ubicaron también en el Marco Centro Deportivo, ubicado en Valenciana.

Hasta ambos lugares llegaron miles de jóvenes para recibir el antígeno y esta ha sido la ocasión que en esta ciudad se ha visto la mayor cantidad de personas que acudían a ser vacunados.

Todos buscaban un lugar en la fila y mientras en la Secretaría del Bienestar el tiempo promedio para recibir la aplicación superaba la hora completa, en la otra sede la espera no superaba los 40 minutos.

La presencia de los miles de jóvenes sorprendió a las mismas autoridades, debido a que se tiene programado que la vacunación se extienda hasta el próximo viernes y de esa manera completar el esquema de los más de 42 mil habitantes de la ciudad, en este rango de edad.

Los muchachos lo mismo acudieron de los callejones, barrios, colonias de la zona urbana que de poblaciones rurales que dan forma a la ciudad de Guanajuato y conforme el día fue avanzado también aumentó la presencia de todos ellos.

“Nosotros llegamos como a las 9:00 de la mañana y la fila ya estaba por el acceso al Congreso del Estado, pero hay que tener paciencia y esperar para recibir la vacuna” dijo Carlo Rodríguez, quien junto con sus hermanos llego hasta la fila.

Mientras muchos de ellos portaban suéter y chamarra y otros hasta sombrillas, otros se resignaban a esperar en una fila que parecía no tener fin, pero que en realidad demuestra que este grupo de la población es el más numeroso de los que se deben vacunar.

“Yo tuve que pedir permiso en el trabajo y hasta me cambiaron el turno, pero ya estoy aquí y lo bueno es que ya vamos estar protegidos contra esta enfermedad” afirmó Georgina López, una joven que además es madre de familia.

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