En León existen 326 ladrilleros identificados que dan trabajo a más de mil 300 familias, incluso a niños, de los cuales en ocasiones su nivel de educación académica no es ni de primaria.
Esto, lo señaló María Teresa Gonzales Rodríguez, directora de planeación y política ambiental de la dirección de Gestión Ambiental de León, quien además hizo saber que los 326 productores están divididos en 2 zonas principalmente, el 40% de ellos se encuentran en las Ladrilleras del Refugio, el 30% en lo que se conoce como el Valladito a espaldas de Brisas de Lago y el otro 30% se encuentran dispersos por toda la ciudad.
Históricamente, las ladrilleras han sido catalogadas como sumamente contaminantes; sin embargo estas sólo representan el 8% de la contaminación del aire en la clasificación de fuentes de área de los contaminantes criterios.
Según la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios los contaminantes criterio son aquellos normados a los que se les han establecido un límite máximo permisible de concentración en el aire ambiente, con la finalidad de proteger la salud humana y asegurar el bienestar de la población.
Los contaminantes criterio son: ozono (O3), dióxido de azufre (SO2), monóxido de carbono (CO), dióxido de nitrógeno (NO2), las partículas en suspensión (PM10, PM2.5) y el plomo (Pb).
León, segundo mayor productor de ladrillos del estado
Guanajuato a nivel nacional es el tercer estado que tiene más productores de ladrillo, sólo por debajo de Puebla y de Jalisco, y particularmente el municipio de León es el segundo con mayor cantidad de productores de todo el estado solo por detrás de Abasolo.
Por esta razón, la ciudadanía cataloga a esta industria como “mala” por contaminar, pues así lo perciben los trabajadores de las ladrilleras como Gustavo Hernández.
Él trabaja haciendo ladrillos desde hace 33 años y actualmente vive en las ladrilleras del refugio, zona a la que una vez ya fueron removidos en 1986, pues estaba completamente lejana a la urbanización.
Sin embargo, no hace más de 5 años ya existe un fraccionamiento que se localiza a escaso 300 metros de la zona, situación que a los trabajadores les causa controversia ya que “se supone no deben estar ahí”.
Hay una norma técnica ambiental (01) que dicta que no bebe existir asentamiento urbano a no menos de 3km de distancia de las ladrilleras, sin embargo en el Valladito y en el Refugio esa norma ya no aplica.
Por ello Gestión ambiental y la Smaot (Secretaría de Medio Ambiente y Ordenamiento Territorial: Guanajuato) han tratado de diseñar propuestas y un reglamento para que existan ciertas horas de quema (se recomienda que sean en horarios nocturnos, de 8 a 10 pm) y también prohíbe quemar con residuos sólidos o algunos desechos industriales, por lo que sólo se puede hacer ladrillos quemando leña o tarimas.
Reubicación… Anuncio constante
Las ladrilleras han estado a expensas de muchas propuestas que se han generado en diversos gobiernos, pues varias veces se ha mencionado que serían reubicadas.
Incluso hace aproximadamente un mes y medio o 2, Gobierno del Estado señala que existen 200 millones de pesos para la modernización de esta industria.
Sin embargo, María Teresa expuso que para ello se necesita una gran estrategia y un trabajo asociado para la creación de todo un complejo en donde no se vuelva a sufrir una reubicación otra vez en el futuro.
La idea de la evolución pretende que el proceso deje de ser tan artesanal. Pues aún se hace batido con los pies o manos.
Lo que los ladrilleros como el señor Hernández piden, es participar, aportar, conocer e incluso contradecir propuestas de reubicación pues ellos como primeros involucrados opinan que merecen hacer ese trabajo en conjunto.
«Estamos conscientes de que contaminamos, pero queremos cambiar, es un oficio, no es malo, somos humanos y no queremos afectar».
Así pues existen apoyos a otros sectores como lo son la industria de cuero y calzado por ejemplo, pero al sector ladrillero no se le apoya como quisieran.
Por ello señaló que a él le gustaría que hubiera acciones de gobierno concretas con el sector, que incluso se le destinara cierta cantidad de dinero para invertir y dignificar así los procesos, porque actualmente se sigue haciendo de manera artesanal.
Sí hay cambios en los procesos
Los procesos no siempre han sido los mismos, han ido cambiando y aunque no se ha logrado industrializarlos por ejemplo, ya no se hacen de la misma manera que hace 30 años.
Actualmente están conociendo y considerando un proyecto de biogas para los hornos en los que se producen los ladrillos. Así se pueden optimizar procesos y disminuir los niveles de contaminación.
Otro de los cambios que se han hecho es reducir el tiempo de cocción para ladrillos, pues con una especie de compresora de oxígeno el tiempo de reducción ahora es de 20 a 18 horas cuando antes era de 30.
«Son 10 horas menos de contaminación» expresó.
Mala organización urbana
Así mismo, para el señor Hernández la mala organización de la ciudad en cuanto a fraccionamientos que se ubican muy cerca de las ladrilleras ha contribuido a que los nuevos residentes de los mismos se quejen eufóricamente por sus procesos de producción en donde el humo destaca por encima de todos los demás factores.
El señor Hernández desearía que existiera una mejor planeación y en lugar de pensar reubicar a los ladrilleros, ser más rigurosos con no dejar que la urbanización los alcance, pues, si se van a otro lugar y no vuelve a planearse bien, la urbanización los volverá a alcanzar.
Así pues, él sabe que existen casos muy particulares que queman y hacen ladrillos con materias indebidas, pero externó que la gran mayoría no lo hace así pues quemar llantas, cueros y cosas indebidas, como basura por ejemplo.
Carencias muy marcadas…
Otra de las limitantes para la evolución de las ladrilleras son las carencias que existen en las zonas donde se realiza el proceso y la carencia que hijos de los habitantes tienen.
Por ejemplo, la comunidad de las Ladrilleras del Refugio ubicada entre la ciudad de León y el municipio de Silao, entre camino a Duarte y el bulevar Metropolitano antes de llegar a la Loza de los padres, es popularmente conocida por sólo hacer ladrillos, sin embargo muchas de las casas ni siquiera cuentan con los servicios básicos de vivir y por ende las ladrilleras tampoco.
La carencia de servicios como agua, drenaje, luz eléctrica y regularización de predios son de las carencias que imposibilitan una mejora, tanto a las ladrilleras como a las personas que viven en la colonia.
Incluso señaló que el actual presidente municipal nunca los ha visitado, situación que los hace sentir hasta ‘olvidados’.
Además existe una competencia desleal en la venta de ladrillos, pues algunos productores del municipio de Abasolo por ejemplo vienen a León y abaratan sus productos, por lo que los leoneses tienen que hacer lo mismo para competir en el mercado y eso implica buscar materias primas baratas o desechos que no cuesten nada, como llantas por ejemplo.