
Rocío del Carmen González viene desde Irapuato. Busca a su hermana Brenda Alicia, que lleva desaparecida tres años siendo privada de su libertad. Los trabajos para encontrarla no han parado desde el momento en que ya no se supo nada de su paradero.
“Como yo no vivía con ella, lo único que sé es que ella fue víctima de desaparición forzada. Creo que llegaron preguntando por su pareja y pues los subieron a los dos. Yo recibí una llamada que los niños estaban ahí en su casa y lo único que hice fue ir por los niños”; en ese instante Rocío comenzó con la labor de dar con el paradero de su hermana. Detalló señas particulares y la ropa que llevaba el día en que se la llevaron, esto con la espera de que regresara o encontrarla. Sin embargo, es algo que hasta la fecha no ha ocurrido.
Las buscadoras que integran el colectivo han hecho lo propio: levantar la denuncia, acercarse a las instancias correspondientes para asesorarse y contar con la cédula de perfil genético que ayude a su labor de búsqueda.
“Ahorita siento que hemos estado diciéndole a la Comisión de Atención a Víctimas que nos digan la ruta de las búsquedas, porque ahora que anduvimos independientes, no nos hacían mucho caso sobre eso”, mencionó Carmen González. La creación de este colectivo es una puerta de esperanza para que sean más notorias sus peticiones para dar continuidad con sus búsquedas.
Con los trabajos independientes que hacían, como las búsquedas en campo sin un acompañamiento que les brinde seguridad, para ellas representaban un riesgo, por lo que fue necesario dejar de hacerlos.
“Yo les pido que nos apoyen, nada más. Como apoyan a todos los colectivos, que también nos apoyen a nosotros y que nos pongamos a trabajar. Ahora sí que lo único que queremos es encontrar a nuestros desaparecidos, que nos traten con dignidad, con respeto y es lo único que pedimos”, señaló.