Ha vuelto a suceder: abandonaron un cadáver en la zona de León conocida como Barranca de Venaderos. El lugar se ha convertido en un tiradero de cadáveres, donde sus habitantes se han habituado a esto. Algunos pasan por el lugar de los hechos, se limitan a persignarse, y seguir adelante.
A simple vista, la Barranca de Venaderos es un sitio agradable a la vista: repleto de frondosa vegetación, un río que surca por todo el lugar, aire fresco y árboles por doquier. Sería un lugar idóneo para relajarse… a no ser porque se ha vuelto uno de los sitios preferidos por el crimen para abandonar cadáveres.
Julián Mondragón tiene 46 años y ha radicado toda su vida en la barranca. Para él no es nada extraño encontrar cadáveres, es objetivo respecto a por qué es un sitio elegido por el crimen para abandonar cuerpos:
“Los criminales eligen este lugar porque está completamente solo y el acceso es bien complicado. En lo que llega la policía e intenta subir y bajar por el camino tan amolado, los malosos ya arrojaron el cuerpo y se fueron con toda la tranquilidad del mundo”.
Estela López es abuela y empleada. Cada mañana, cuando pasa por los lugares donde han arrojado cadáveres, se persigna. Para ella ya es una costumbre. “Mi nieto me pregunta: tita, ¿por qué rezas siempre en esa parte? Yo le digo que es porque allí se han encontrado muertos. Para que descansen en paz. Ya los arrojan en todos lados”.
EL RECUENTO DE LOS DAÑOS
Los casos de inseguridad y cuerpos encontrados en la cañada de Venaderos y zonas cercanas a León II son, tristemente, habituales. Algunos de los registros son los siguientes:
El caso más reciente ocurrió la noche de este viernes, alrededor de las 21:00. El cuerpo estaba en una bolsa verde, y fue encontrado por los vecinos cerca del bulevar Calcopirita.
El 28 de junio fueron encontrados dos cuerpos. Ambos presentaban heridas de bala en la cabeza, y uno de ellos tenía una cartulina con un mensaje de un grupo delictivo y los habían arrojado dos metros abajo de la barranca.
Otro caso ocurrió el 2 de octubre de 2017. De nuevo, los hechos ocurrieron cerca de bulevar Calcopirita. El cadáver estaba semidesnudo y boca arriba.
El 19 de agosto del 2017 también se encontró otro cuerpo. Esta vez, en la represa ubicada al fondo de la colonia Barranca de Venaderos.
