Inicio Local León BARRANCA DE VENADEROS, UN ABANICO DE CARENCIAS

BARRANCA DE VENADEROS, UN ABANICO DE CARENCIAS

0

Barranca de Venaderos es una zona que, con o sin pandemia, tiene todo un catálogo y abanico de necesidades. Desde un puente los vecinos han solicitado desde hace años, hasta la falta de agua, lo que es un problema serio con la situación actual del mundo.

El acceso a Barranca de Venaderos, y las colonias que la rodean, como lo son Cañada y Valle Imperial, es trabajoso y tardado. Hay que acceder por un camino de terracería, hasta llegar a un río que constantemente se llena de agua en temporada de lluvia, dificultando (y en ocasiones, impidiendo) el paso a los transeúntes.

Las rutas de camión tampoco son algo que abunde en Barranca de Venaderos. Los habitantes de las colonias tienen que salir hasta el bulevar Mariano Escobedo para subir al transporte público, pues algunas o no pasan, o tardan más de 30 minutos.

El problema más serio en Barranca de Venaderos es el agua, pues en tiempos de pandemia esta es necesaria para mantener a raya al virus. Algunas pipas del municipio no pasan diario, y otros llegan a cobrarles hasta 350 pesos por llenar un aljibe o en el mejor de los casos, mil litros por 100 pesos. De hecho, en noviembre del año pasado varios vecinos se manifestaron en la zona porque no se les ofrece el vital líquido.

Por si eso fuera poco, está el caso de la delincuencia y la inseguridad. Conviene recordar que hace un mes se encontró un cadáver en estado de putrefacción en la barranca, y el 8 de octubre se encontró una bolsa en el lugar. Al revisarla, tenía partes humanas en su exterior, por lo que hubo un reporte y se canalizó ante elementos de la policía ministerial.

TESTIMONIOS

José Arnulfo Guerrero tiene 5 años radicando en la Barranca de Venaderos. El cuenta: “La inseguridad, la falta de agua son nuestros problemas. El puente, además. A veces tardamos más de diez minutos en caminar para agarrar el camión en el bulevar, cuando vamos rápido”.

Karla Domínguez, de 38 años, explica: “Aquí no nos hacen caso. Nos han prometido atención desde hace mucho, cada trienio, y nada de nada. Pareciera que nomás nos dan el avión. Lo que pedimos es una respuesta”.

Guadalupe Castrejón Robles, madre de familia y vendedora de ropa en tianguis, expresa: “Las pipas. Ese es uno de nuestros problemas más grandes. Nos surten agua cuando quieren. Yo tengo más de un año viviendo aquí y esto del agua es normal. La necesitamos más ahorita, que nos dicen que nos debemos de lavar las manos y toda la cosa. Nos hemos quejado y ese es el problema que hemos tenido desde hace mucho. Los que tienen aljibers son los que se la pasan menos peor (sic)”.

Pedro Hernández, por su parte, recuerda: “Aquí tengo quince años. Muchos salimos a trabajar desde temprano para agarrar el camión. Aquí nadie se para. No nos hacen caso. Al menos yo tengo el ajibe y no la paso tan mal, pero no a todos les va tan bien”.

Salir de la versión móvil