
Destacó que luego de que no se esgrimieron argumentos que respaldaran la conveniencia de esta medida restrictiva, considera que realmente no le veía el caso a una vez más, asestar un golpe a los empresarios por una parte, y llevar a la clandestinidad las reuniones sociales a esas horas de la madrugada.
“Cuando no te dan argumentos, pareciera una ocurrencia; sólo porque tú lo dices ́, no me parece válido. No debe ser. Las cosas deben ser analizadas y, ya con argumentos, entonces sí. El que cierres una hora antes no te va a inhibir los delitos”, argumentó.
Mencionó que son pocos los bares que se disfrazan de restaurantes.
Con respecto a la inseguridad dijo que es una lástima que en nuestro país se haya tenido que cambiar los hábitos de las personas como no salir a la calle o no dejar que los niños jueguen en el vecindario.
“Nos tocó la época en la que en las calles andábamos como si nada. El hecho de que los niños no salgan, de que no convivan, es muy difícil porque además, ¿Qué hacen los niños en su casa, en los juegos, ante una televisión? Es muy lamentable”, destacó.