martes, agosto 25, 2026
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AUMENTO EN LA CARNE GOLPEA A LAS FAMILIAS

Luego de mantenerse sin aumento por un periodo de casi un año, el precio de la carne de res presentó un aumento a inicio de este año y de un costo promedio de 140 pesos subió a 174, mientras el pollo pasó de 45 pesos a 76.

Durante un recorrido por carnicerías y centros de abasto de pollo fue posible comprobar el incremento en ambos alimentos, lo que una vez más ha terminado por afectar a la economía de las familias, especialmente las de menores ingresos.

“Hace unas semanas el kilo de la carne de res subió de 140 a 174 pesos y el pollo de unos 45 pesos llegó a los 76 y lo malo es que los sueldos subieron muy poco, a lo mejor bajan las ventas”, dijo Jaime Rocha, propietario de una carnicería.

Para muchas familias, con estos costos, la carne se ha convertido en un artículo de lujo si se toma en cuenta que el salario mínimo apenas supera los 900 pesos por semana.

Con los precios actuales y el monto del salario mínimo, las familias que dependen de éste apenas alcanzan para adquirir unos 4 kilos de carne de res a la semana, siempre y cuando inviertan todo ese recurso en la adquisición de este producto de origen animal.

Mientras que el precio del pollo pasó de 45 pesos a 76, pero hay cortes como la pechuga que andan en los 90 pesos, en promedio, aunque la pierna el muslo se ubican en los 50 pesos.

“Ya sabemos que cada que empieza el año así es. Ahora tenemos que comprar menos y también algunos días no comer platillos que lleven carne. Lo malo es que todo sube y los sueldos apenas suben unos cuantos pesos”, afirmó Isabel Romero.

Según los tablajeros e introductores de productos cárnicos, los aumentos en los precios se deben a que tuvieron que hacer frente a los ajustes por el uso de rastros, que subieron más del 18 por ciento y el costo de los sacrificios de animales.

Para las amas de casa, el aumento, en realidad es un golpe a la alimentación de las familias, debido a que tendrán que bajar su consumo o bien buscar otras alternativas.

“La carne de res a lo mejor solo la vamos a comer unas dos veces a la semana y el pollo dos o tres porque no hay de dónde sacar para comprar más, los salarios no alcanzan para más”, aseguró Fernanda Trinidad, madre de familia.

Además de la afectación a la economía familiar, los establecimientos dedicados a la venta de alimentos preparados también tienen que ajustar sus precios al alza, para no resentir estos aumentos en sus ingresos.

“Los aumentos ya los conocemos desde hace como unas tres semanas y ahora tenemos que ajustar nuestros precios”, aseguró Juan Rodríguez, propietario de una lonchería en el interior el mercado Hidalgo.

El ajuste en los precios también ha ocasionado que las madres de familia tarden más tiempo en buscar ofertas y descuentos para poder llevar la suficiente cantidad de estos productos a sus hogares.

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