En los tianguis de la Línea de Fuego aumentó entre un 10% y 15% la cantidad de profesionistas, egresados de universidades, trabajadores, empleados y microempresarios que se convirtieron en tianguistas los cuales buscan espacios para vender sus mercancías, expuso el dirigente Carlos Téllez Santibáñez.

A causa de la crisis económica derivada de la pandemia, cada día más personas que egresaron de universidades o profesionistas, empleados y trabajadores despedidos y empresarios de comercio establecido, se pasan a las filas del tianguismo, comercio popular o la economía informal y ubican puestos en donde pueden o los dejen en la vía pública, indicó.

Precisó que un 40% de los hijos de tianguistas, que son profesionistas y de los que terminaron sus estudios en universidades, siguen sin encontrar trabajo en empresas formales o instituciones públicas y continúan trabajando en los puestos de sus papás o mamás en los tianguis, donde sostuvieron sus estudios con esfuerzo cotidiano.

También hay bastantes estudiantes universitarios hijos de tianguistas que se dieron de baja en universidades privadas por no tener suficientes recursos para continuar sus estudios, esto debido a que bajaron las ventas a causa de la pandemia y esperan una recuperación económica para retornar a la universidad, agregó.

Carlos Téllez Santibáñez destacó que todos los días llega gente a buscar y solicitar lugares para trabajar en la venta de mercancía, en ocasiones sí hay espacios de los tianguistas que no acuden, entre semana, por descanso, por enfermedad, o por falta de mercancía, y se les da la oportunidad de que pongan su puesto, sin sobrepasar el espacio permitido por las autoridades de comercio municipal.

Dijo que muchas madres de familia, solteras, desempleadas o que sus esposos tienen poco trabajo, también buscan espacios en los tianguis. En ocasiones sí hay, en otras no alcanzan lugar y se van a las plazas, jardines, cerca de mercados públicos, o andan de ambulantes.

Una gran cantidad de gente desempleada, entre ellos, profesionistas, trabajadores, empleados, egresados de universidades, incluso empresarios del comercio establecido, abarroteros, zapaterías y talleres que tronaron en sus negocios, se inician en el comercio popular, en el tianguismo, en la venta de diversas mercancías, comida, fruta, verduras, abarrotes, calzado y ropa en las calles de León, con la esperanza de ganarse el sostenimiento para sus familias y tener una recuperación económica, señaló.

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