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Auge y decadencia del cómic en México

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Hoy en día, los lectores de cómics ubican de inmediato a los personajes de Marvel y DC, así como los protagonistas del “manga” o historieta japonesa, desconociendo que, durante los años sesenta, setenta y ochenta, hubo toda una industria de los más diversos personajes.

Los títulos y personajes eran de lo más variado. Había desde historietas con dramas familiares como “María Isabel”, la de la empleada doméstica que se enamora de su patrón, creada por Yolanda Vargas Dulché; hasta comedias familiares como “La familia Burrón”, historias de ciencia ficción como “Los Supersabios”, hasta aventuras súper heroicas como Kalimán, Chanoc y Fantomas, quien fungía como un elegante ladrón.

En León, estaban las tiendas “Pancholin” y “Nanos”, ubicadas en el Portal Guerrero. También era posible conseguir cómics -que en aquel entonces se les decía “monitos”, “paquines” o “cuentitos” en los diversos puestos de periódicos.

La época de la industria del cómic creció en todo México, gracias a editoriales como Novaro. Hoy en día, es fácil recordar todos esos títulos clásicos gracias a la Universidad Nacional Autónoma de México, que en su página “www.pepines.unam.mx” se puede consultar información de más de mil 400 series.

De la misma forma, el ilustrador mexicano Juan Heber Castillo publicó en el Facebook “Los Protectores”, un cómic en el que reúne a muchos de estos personajes: Kalimán, El Pantera, entre otros.

AUGE Y CAÍDA

En León, como en todo México, hubo una época de auge y caída de este mundo de viñetas, dibujos y globos. Al respecto, el profesor Ignacio García, quien es promotor cultural de los Pueblos del Rincón, y también artista de cómic, pues se ha dedicado a realizar historietas divulgando la historia de varios municipios, señala:

“La historieta mexicana en esos años era como producir zapatos en León o Sombreros en San Pancho, la producción de éstas fue un negociazo para autores, editores y distribuidores. Setenta millones de historietas y fotonovelas al mes en todo México dan prueba de ello”.

Ignacio explica que en Guanajuato, escritoras de la talla de las hermanas D’Erzell le entraban al negocio de la historieta, dibujantes como Juan Alba López y el cueramarense Rogelio Bravo Canchola esgrimían una época dorada del cómic nacional en donde veías al Capulinita o a Hermelinda Linda enroscado en el pantalón trasero del albañil, o ver correr al kiosco a los chamacos por su Kalimán o El Santo.

¿Cómo fue que decayó esta industria de papel? La televisión, las nuevas tecnologías, fueron factores decisivos.

Por su parte, Dorian Fernando Cano, socio de la tienda “Snikt Comic Manga” que lleva diez años en el mercado, explica que en la actualidad los personajes populares son los que aparecen en las películas, sobre todo las de Marvel.

“Algunos muchachos quizá ni siquiera recuerdan a Memín Pinguín. Los estadounidenses venden más, por esa sencilla razón los vemos en todos lados. Desgraciadamente, en la actualidad el cómic mexicano tiene muy poca distribución. Los autores mexicanos se deben conformar con tirajes muy pequeños”, dijo.

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