
Faltan unos días para la celebración de La Judea, y unos meses para la inauguración del Mundial. Hace cuarenta años, se vivían las mismas emociones en Guanajuato. En aquel entonces corría el año 1986.
Se dice que “recordar es volver a vivir” y que la vida es un eterno retorno. Así que es buen momento para recordar cómo fue aquel año a mediados de los ochenta del siglo XX, porque aunque en esta ocasión el estado no será sede mundialista, la pasión por este deporte va creciendo conforme se acerca el mes de junio. La información corresponde a la publicada aquel año en este medio informativo.
El año 1986 fue de cambios y de mucha intensidad, pero también de inmensas tragedias: el desastre nuclear de Chernóbil, la explosión del transbordador Challenger fueron momentos que mermaron la alegría de la gente, pero no todo estuvo perdido, pues en aquel entonces se fundaba cierta empresa de animación de nombre Pixar, canciones como ‘The final countdown’ y ‘True colors’ sonaban en al radio mientras que en el cine se proyectaba ‘Karate Kid’ o ‘El día libre de Ferris Bueller’ y en México llegaba el mundial.
En Purísima, como ha ocurrido desde hace más de un siglo, la Judea se celebraba con el mismo amor que Hermenegildo Bustos propuso a finales del siglo XIX. Aquel año se llevó a cabo el 29 de marzo.
En los años ochenta, Purísima crecía junto con el estado de Guanajuato y México, pero la tradición seguía intocable. La nota publicada aquel año describía: “con grandes ansias, la muchedumbre esperaba que el evento diera inicio, y gran parte de los asistentes eran jóvenes, lo cual no pasó desapercibido para los mismos sacerdotes oficiantes”.
En aquel año de 1986, fue Roberto Domínguez quien se encargó de caracterizar a Judas, quien corrió por las calles de Purísima hasta ser ahorcado, tal como manda la tradición.