Los acelerados años setenta: los tiempos de la música disco, de “Fiebre de sábado por la noche”, de los peinados afro y pantalones acampanados; las dictaduras de América Latina, el gobierno de López Portillo y Richard Nixon… y cuando más han proliferado los asesinos en serie.
El motivo por el cual los asesinos en serie “florecieron” en los años setenta es una cuestión que hasta el día de hoy no se sabe a ciencia cierta. Mucho se ha especulado y escrito en todos los medios, plasmándose tanto en la ficción como en la realidad.
Enumerar los casos de criminales de este tipo durante los años setenta sería no solo escalofriante, sino exhaustivo. Basta con recordar a uno de los más destacados: David Berkowitz, “El Hijo de Sam” que aterró Nueva York entre el verano de 1976 y 1977. Incluso, quiso la casualidad que en León el perpetrador conocido como “Asaltanovios” tuviera muchas similitudes en común.
Otro de los asesinos seriales que hicieron de las suyas durante los años setenta, fue Ted Bundy, quien de 1973 a 1978 le quitó la vida a más de 30 personas, la mayoría mujeres. Hasta el día de hoy el número definitivo de víctimas permanece desconocido. Lo que sí es un hecho fue que Bundy murió en la silla eléctrica en 1989. Se ha convertido en un personaje de la cultura pop, caracterizado por actores muy carismáticos como Zac Efron.
John Wayne Gacy, que tiene el dudoso honor de ser quien inspiró a Stephen King para crear al payaso Pennywise, mató a mató a 33 hombres jóvenes entre 1972 y 1978. En sus ratos libres se vestía de payaso y amenizaba fiestas infantiles. Murió a causa de la inyección letal.
Pero no todos los asesinos seriales fueron estadounidenses y blancos. También estuvo el caso de uno menos popular, pero igual de macabro y letal: Juan Corona, conocido como “El asesino del machete”. En el año 1971 privó de la vida a 25 inmigrantes ilegales que trabajaban en el campo de California. Otro caso fue el del afroamericano Carl Eugene Watts, que empezó sus fechorías en 1974 y se cree mató a 100 mujeres, aunque no todas se han comprobado.
Los nombres anteriores son solo algunos de muchos.
¿POR QUÉ?
Sobre esta “época de oro” de los asesinos seriales, destaca en el terreno de la ficción la serie “Mindhunter”, una de las más populares de la actualidad
Con respecto a documentos y especialistas que haya tratado el tema, está la Unidad de Análisis de la Conducta del FBI, enfocada concretamente en eso. De la misma forma, la Universidad de Radford, en Virginia, tiene uno de los mejores centros de investigación del mundo, y la periodista de nota roja Diane Dimond tiene el artículo “The Year We Began to Understand Serial Killers”, donde nos ofrece una especulación al respecto.
Según Dimond, Los setenta mezclaron el final de la Guerra de Vietnam, aunado a cambios sociales y las personas de mayor edad tuvieron que asimilar de golpe. Todo esto, aderezado con escándalos políticos en todo el planeta y a la postre, la Guerra Fría y el estrés cotidiano de una posible guerra nuclear. Además, en aquel entonces la gente era más confiada. Hoy en día nadie subiría al coche de un presunto asesino. ¿Verdad o hipótesis? Tal vez nunca lo sabremos.
Los setenta. Sin duda, una década escrita para la posteridad con tinta roja.
