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Aseguremos un Estado de derecho

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Pues, finalmente, Andrés Manuel López Obrador recibió la constancia que lo acredita como presidente electo de México. Dentro de su primer mensaje oficial como presidente electo, señaló claramente que: “La gente votó porque exista un verdadero Estado de derecho. El pueblo quiere legalidad, no la simulación que en la aplicación de la ley ha persistido desde el Porfiriato”. Y el futuro mandatario de México no se equivoca. Uno de los puntos más endebles en nuestro país es – tal como lo señalan diversos estudios e indicadores nacionales e internacionales – la inexistencia de un sólido Estado de derecho. El reto que se avecina es mayúsculo, si desea fortalecerlo a lo largo de su sexenio; y, para ello, todos los mexicanos debemos jugar un rol protagónico.

Pero comencemos por definir lo que es el Estado de Derecho. En uno de los informes de 2015, del Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas, se definió el Estado de derecho como “un principio de gobernanza en el que todas las personas, instituciones y entidades, públicas y privadas, incluido el propio Estado, están sometidas a leyes que se promulgan públicamente, se hacen cumplir por igual y se aplican con independencia”. De acuerdo con el autor Virgilio Ruiz Rodríguez, en el texto “Democracia y Derechos Humanos en México”, la ley se entiende como expresión de la voluntad general. Por lo tanto, la ley emana del pueblo, para regular la sana convivencia en sociedad.

Por ello, para que exista un verdadero Estado de derecho, no basta la férrea voluntad que tengan los gobernantes en turno, para la correcta aplicación de las leyes. Conforme al artículo “Estado de derecho”, escrito por Laura Eugenia Lara Díaz para la revista Epikeia, alcanzar un Estado de derecho exige el compromiso entre el Estado y la sociedad, en el que el gobierno debe responder a las necesidades de sus habitantes. Esto traerá, como consecuencia, beneficios como la eliminación de actos arbitrarios por parte de los funcionarios públicos, la reducción de la corrupción, el respeto a los derechos humanos y una sociedad comprometida y bien educada.

Si reflexionamos en torno a estas ideas, podremos caer en la cuenta de que, la responsabilidad para que exista en verdadero Estado de derecho es compartida. Si bien, las autoridades deben velar por la adecuada y justa aplicación de las leyes, los ciudadanos somos responsables no solamente del cumplimiento del marco legal, sino de asegurarnos que nuestros conciudadanos también lo hacen. Pretender que, por medio del voto, delegamos en el Presidente de la República, el asegurar el Estado de derecho, sería una concepción totalmente errónea. Lamentablemente, parece que nuestro papel se reduce a presentarnos a votar; y dejamos el resto del trabajo a aquellos que resultan favorecidos por el voto popular.

Hay que entender entonces que, si aspiramos a vivir en un país en el que las leyes se cumplen y se hacen cumplir, el Estado y la ciudadanía juegan un rol protagónico. El buscar la erradicación de la corrupción, el respeto a los derechos humanos, la justa aplicación de la ley, y el contar con una sociedad comprometida y bien educada, comienza por nosotros como ciudadanos. De ahí que, si Andrés Manuel López Obrador afirma que la gente votó para que exista un verdadero Estado de derecho, lo que deberíamos esperar es, en primera instancia, un cambio de actitud de nuestra parte y, sobre todo, acciones concretas y permanentes para lograrlo.

                                                                               gituartem@gmail.com

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