
Cuatro meses primero de resistencia, a como pudo para salir adelante con algo de ingresos económicos, “el chiste es no cruzarse de brazos”, dijo.
Después, volvió de aseador de calzado, cuando el 25 de julio les dieron la oportunidad de trabajar en 8 puntos del bulevar Adolfo López Mateos, esquinas con Hidalgo, 5 de Mayo, Hidalgo, Plaza Cervantes, 5 de Febrero, Belisario Domínguez, Justo Sierra.
“Aquí me la estoy rifando, en la esquina de López Mateos e Hidalgo, en la espera de que me caigan clientes, casi no hay, porque mucha gente pasa a la carrera, no les interesa la boleada, no es igual que en la Zona Peatonal a donde van en busca de lustrar sus zapatos”, expresó.
Félix Simón anhela regresar a laborar a su lugar en la Zona Peatonal, al igual que sus 52 compañeros, posiblemente el 28 de septiembre.
Hay aseadores de calzado que son de la tercera edad, que padecen diabetes, hipertensión que permanecen en su casa y se cuidan para no contagiarse de COVID-19, no se pueden arriesgar, necesitan apoyo.
El viernes pasado en una reunión con el director de comercio, Fabricio Ibarra, surgió “una luz en el túnel” y renació la esperanza y ánimo entre los boleros cuando les anunció que posiblemente comiencen a ocupar algunos sus lugares en la Zona Peatonal, pero no es nada seguro, apenas se analiza.