
“María Santísima ha cuidado a esta iglesia diocesal, y también a esta ciudad. Nos ha cuidado como madre. De hecho, el nombre de nuestra Madre Santísima de la Luz hace referencia a la Luz única, que es Jesucristo”.
Señaló que ser madre es un don: el de transmitir la vida, y es la expresión más profunda de la belleza y de la mujer. En la maternidad se presentan los dones, las cualidades propias del padre y de la madre, explicó Cortés Contreras.
El arzobispo profundizó:
“Esa cuestión hace esa expresión del fruto que es la vida, es la expresión más bella de nuestra Madre Santísima de la Luz: su maternidad. La maternidad en el ser humano no es solamente un hecho biológico, sino también espiritual y de amor. Ser padre y madre es una experiencia profunda, porque si fuera solamente un hecho físico, los sacerdotes llegaríamos truncos al ministerio sacerdotal. La maternidad es un hecho físico, es psicológico y es espiritual”.
Cortés vinculó el concepto de la maternidad con la Virgen María, cuando decidió tener a Cristo “por obra y gracia del Espíritu Santo (…) cuando era el momento de Dios. La maternidad de María es una relación física y espiritual”.