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ARTESANOS ENFRENTAN UN AÑO DIFÍCIL

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Las figuritas de los nacimientos son un elemento fundamental de toda Navidad. Nunca faltan en cualquier familia mexicana. Muchas de ellas son originarias de Tonalá y Tlaquepaque. En León, hay artesanas que vienen desde Jalisco a la Capital del Calzado a ofrecerles, incluso este aciago 2020 en tiempos de pandemia.

Quien camina por la calle de La Rivera, cerca de la Miguel Alemán, quizá pase por alto el domicilio número 304, donde hay unas señoras que han llegado desde inicios de diciembre, cargando cajas enteras de figuritas navideñas que ellas mismas han creado. Hay de todo: está Satanás, que nunca falta en cualquier nacimiento, la Sagrada Familia, los animalitos de todo nacimiento (pollos, ovejas, patos…) pastores, reyes magos y el burrito que nunca puede faltar. Todas han sido creadas por ellas.

Juana Aceves Bravo tiene 70 años. Hace 50 años comenzó a dedicarse de lleno a la elaboración de artesanías navideñas. Tenía apenas 20 años y fue su madre quien le enseñó todos los secretos de darle forma al barro.

Aunque es solo en diciembre y parte de enero cuando se venden estas figuras, los artesanos de localidades jaliscienses como Tonalá o Tlaquepaque trabajan de manera incesante todo el año. Cuando tienen suficientes figuras, se dedican a venderlas por todo el país. Juana Aceves se ha enfocado en León.

Crear las figuras pareciera simple, pero no lo es: se compra el barro en polvo, se amasa, se introduce en los moldes y se hacen las figuras. Luego se secan y se hornean. Más tarde se lijan, se fondean y se pintan. Los animalitos son lo más sencillo de hacer, y los pastores grandes con todos sus detalles es lo más laborioso. Las figuras más baratas son a 50 pesos la docena. Todo esto se hace en Tlaquepaque.

“Nosotras venimos cada año y nos quedamos hospedadas en La Rivera. Siempre nos han recibido muy bien”.

UN AÑO CON COVID-19

Juana reconoce que este año será difícil.

Hace tiempo, las familias mexicanas compraban figuras constantemente, pero poco a poco la crisis lo ha dificultado más… en 2020, con el coronavirus, será todavía un reto mayor. Aun así Juana y su familia persisten en continuar con la frente en alto y su oficio centenario.

“Este año nos está afectando mucho. De plano, no pesábamos venir a León, pero ya teníamos toda la mercancía lista, y ni modo que ya no. Además, ya habíamos trabajado la mercancía todo el año”.

“Es muy difícil ser artesano en tiempos de la pandemia. A algunos comerciantes apenas les han dado sus lugares para vender, siendo que otros años por estas fechas ya tenían hasta 10 días con sus puestos”, apunta.

“Lo bueno es que hemos vendido algo”, dice, esperanzada, Juana.

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