Uno de los más conocidos
El arroyo del Muerto ha vivido y convivido con los leoneses entre la mancha urbana que lo absorbió en el trayecto de catorce kilómetros. Hoy, se convierte en Parque Lineal.
Inicia en la presa del Ojo de Agua con un trazo de su cauce entre las colonias San Pablo, Valle de Señora, Cortijo y Coecillo hasta su desembocadura hacia el cauce del Río de los Gómez.
El arroyo forma parte de los 48 veneros hidráulicos que cruzan la ciudad y que tienen el reto de ser convertidos en parques, ciclovías y zonas de convivencia familiar.
La más reciente intervención se realizó entre los tramos del bulevar Campestre hasta el bulevar Vicente Valtierra.
En la zona aledaña a la colonia El Cortijo, el malecón del cauce fue reforzado con aluviones, se dotó de alumbrado led y se ofreció espacios para ciclistas.
“Quedó bien, es una obra que hacía falta porque siempre tuvimos muchos problemas con este río porque aquí tiraban animales muertos, basura y había asaltos, no se podía pasar caminando. Ahora ya está cambiado”, dijo María Elena, vecina de la zona de oficio abarrotera.
Otro espacio del arroyo se encuentra embovedado, entre Vicente Valtierra y su desembocadura con el Río de los Gómez a la altura del puente República.
“Sí, fue benéfico para los vecinos en cuanto a que no hay riesgos de contaminación, pero desafortunadamente el túnel es sitio de reunión de malosos”, expresó una vecina de la zona.
El Río del Muerto tiene diversas facetas y representa uno de los ríos más conocidos por los leoneses.
Hay una leyenda que lleva su nombre y también se cuenta aquella historia de desborde del río una vez que se “reventó” la antigua presa del “Ojo de Agua” y causó una inundación en el Barrio del Coecillo en los años setenta.




