El frío ha empezado y con él, los retos de las personas que radican en las colonias de la periferia, donde los vientos soplan con intensidad y escasean los servicios básicos. Uno de ellos es San Juan de Abajo, donde, de acuerdo con sus habitantes: “no tenemos agua, pero sí muchísimo frío”.
Sin duda alguna, San Juan de Abajo es una de las colonias de la periferia leonesa que más necesidades tiene. La falta de agua es una de ellas, la pavimentación otra, y a partir de fechas recientes, viviendas que protejan a la gente de los ventarrones y las bajas temperaturas, que con el paso de los últimos días del año se harán más intensas.
A lo largo y ancho de San Juan de Abajo, hay casas donde el frío golpea a todo lo que da, por lo que la gente se vale de cobijas y ropa de lana. Hay quienes incluso tienen que encender fogatas para que la temperatura sea más tolerante.
Clara Jiménez, madre de familia, usa suéteres de lana y abriga a sus hijos, a quienes (afortunadamente) ya vacunó. Su caso es uno de tantos en la colonia: “ahora que empiezan las campañas, esperamos que los políticos nos volteen a ver pero ahora que sí sea en serio”.
Encender las fogatas es un reto más que tienen que enfrentar las personas en San Juan de Abajo, y apagarlas a tiempo para evitar posibles incendios. “¿Pues qué hacemos?” dice Emilio Fuentes, obrero de 32 años que vive en la zona. “Es eso o aguantar las temperaturas”.
Son las vendedoras de café, atole y tamales quienes obtienen una ganancia extra, ofreciendo sus productos con el intenso frío.



