
Diputadas y diputados integrantes de la Comisión de Hacienda del Congreso del Estado aprobaron la solicitud de deuda, formulada por el Gobierno del Estado por un monto de 8 mil millones de pesos, de los cuales 4 mil se destinarán al Acueducto Presa Solís-León, en medio de las protestas y reclamos de habitantes de las ciudades de Acámbaro, Salvatierra y Jerécuaro.
La aprobación ocurrió con los gritos y cuestionamientos de un grupo de unos 100 campesinos, quienes mostraron rechazo al acuerdo para dotar de los recursos necesarios al proyecto que espera llevar agua a la ciudad de León y otras situadas en el corredor industrial.
Mientras la sesión de trabajo de la Comisión de Hacienda se efectuaba, el grupo de campesinos permanecía al exterior de la sede del Poder Legislativo Estatal y fue en el punto sexto del orden del día, que se procedió a la aprobación del dictamen que aprueba el endeudamiento.
Antes de votar el dictamen, las y los diputados fijaron sus posturas y el diputado, Carlos Abraham Ramos Sotomayor se opuso a la aprobación del documento, el cual consideró que es innecesario y afecta en especial a los habitantes de las localidades situadas en los alrededores de la Presa Solís.
Señaló que no podía votar a favor de un crédito que destinará 4 mil millones de pesos a proyectos de infraestructura en los municipios del Estado, de los que se desconocen los objetivos y planes a ejecutar.
Una vez que las y los diputados argumentaron el sentido de su voto, se procedió a la votación y el dictamen fue aprobado con los votos a su favor de las diputadas, Angélica Casillas Martínez, María del Pilar Gómez y su compañero, Víctor Zanella Huerta.
Fue precisamente momentos después que se votó la aprobación del crédito, que un grupo de unos 30 campesinos de las localidades ya señaladas ingresaron al salón, donde se llevaba a cabo la sesión y al enterarse que el dictamen había sido aprobado, mostraron su inconformidad.
Los manifestantes desplegaron lonas y pancartas en donde mostraron su rechazo y repudio al proyecto y aseguraron que están dispuestos a defender el agua de la Presa Solís, aun a costa de sus vidas.
Los reclamos subieron de tono y fueron más airados, al enterarse los inconformes que el financiamiento público había sido aprobado, por lo que gritaron a los legisladores que eran unos traidores, que le dieron la espalda al pueblo.
Los diputados permitieron el uso de la voz a los campesinos, entre ellos, el Regidor del Ayuntamiento de Acámbaro, Julio Cesar Vega Malindo, quien aseguró que no están de acuerdo con el proyecto porque nuca han sido consultados ni por el Gobierno Federal, ni por el Estatal.
Mientras que otro de sus compañeros señaló que además del daño que se espera para los campesinos de la zona sureste de Guanajuato, otros giros de la producción se verán afectados y hay una creciente inconformidad y rechazo al proyecto, que no ha sido tomada en cuenta.