miércoles, agosto 26, 2026
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Aprenden a levantar el peso de sus sueños

En la colonia Las Joyas, una de las zonas con mayores desafíos sociales de León, más de 400 niñas, niños y adolescentes han encontrado una alternativa inesperada: el levantamiento de pesas.

Rodolfo Hernández Sánchez, mejor conocido como “Rodo”, es un entrenador que desde hace más de una década ha convertido un gimnasio escolar en un semillero deportivo.

“Aquí hay talento”, dice sin dudar.

La disciplina, el enfoque y la fuerza que exige la halterofilia han permitido que cientos de jóvenes encuentren en el deporte una opción distinta frente a los problemas que rodean a esta zona de la ciudad.

Las Joyas forma parte de un amplio polígono urbano que agrupa más de 40 colonias y supera los 125 mil habitantes, un territorio que durante años ha sido identificado por sus altos índices de violencia, pandillerismo y consumo de drogas.

En medio de ese contexto, el gimnasio donde entrena Rodo se encuentra dentro de un plantel educativo: la escuela de Vanguardia.
El proyecto comenzó alrededor del año 2015, cuando el entrenador llegó a la zona ofreciendo exhibiciones de levantamiento de pesas para atraer a nuevos jóvenes al deporte.

El entonces director del plantel, José de Jesús Gutiérrez Aguirre, le permitió realizar una demostración con los estudiantes.
De ahí surgieron los primeros atletas.

Tiempo después, cuando el plantel aún estaba en construcción, el director lo invitó a conocer un espacio dentro de la escuela.
“Visualicé cómo podía acomodar las plataformas de entrenamiento y organizar el gimnasio”, recuerda Rodo.

En ese momento imaginó lo que años después se convertiría en uno de los proyectos deportivos más singulares en el sistema escolar de León.

Un gimnasio que creció con esfuerzo
El desarrollo del gimnasio fue gradual. Con apoyo de la Comisión de Deporte del Estado de Guanajuato (CODE), comenzaron a llegar plataformas, barras, discos y equipamiento especializado.

“El gimnasio fue de menos a más”, explica el entrenador.
En paralelo, la Secretaría de Educación de Guanajuato tramitaba los permisos para ofrecer las facilidades y establecer el gimnasio. Esto convirtió a la escuela de Vanguardia en uno de los pocos planteles que funciona como centro de captación deportiva para estudiantes.
Muchos de ellos han participado en competencias nacionales y han conseguido medallas en distintas categorías.

Sin embargo, para Rodo el objetivo nunca fue solamente ganar.

“Se trata de desarrollar atletas de alto rendimiento, pero también de formar personas a través del deporte”.

Romper mitos
Al inicio no fue sencillo convencer a los jóvenes de practicar halterofilia.
El fútbol, el boxeo, béisbol o básquetbol dominaban las preferencias entre las niñas y los niños de Las Joyas.


Además, existían numerosos mitos, sobre todo entre los papás que creían que levantar pesas podía provocar lesiones graves, afectar el crecimiento de los niños o incluso impedir que las mujeres pudieran tener hijos a futuro.

La difusión dentro de la escuela, el apoyo del personal educativo y reuniones con padres de familia fueron fundamentales para que el proyecto creciera.

“Siempre les digo a los papás: prefiero tener 40 muchachos dentro del gimnasio que en la calle haciendo cosas negativas”.

Más que un deporte
Hoy el impacto del proyecto se mide más allá de las medallas.
Muchos de los jóvenes que pasaron por el gimnasio terminaron estudios profesionales, iniciaron negocios o continuaron vinculados al deporte.

Para el entrenador, el levantamiento de pesas les ha permitido desarrollar disciplina, carácter y una visión diferente de su futuro.
“El deporte contribuye a que los jóvenes tengan otra perspectiva y quieran superarse”.

Además, algunos han tenido la oportunidad de viajar, conocer otros estados del país y convivir con atletas de diferentes regiones.
“Si te fijas, no hemos hablado de medallas”, dice Rodo durante la entrevista. “Lo más importante es que aprendan disciplina y tengan claro qué quieren hacer con su vida”.

Un proyecto que sigue creciendo
Después de más de diez años de trabajo, el proyecto continúa con el respaldo de directivos del plantel y padres de familia que ven en el deporte una oportunidad para sus hijos.

La dinámica del proyecto se parece a una barra de halterofilia.
El levantamiento es el atleta, pero alrededor están los discos: el apoyo de los padres, del entrenador, de las instituciones y del propio equipo.

Al final, sin embargo, el momento decisivo siempre llega cuando el deportista queda solo frente a la barra.
Y de eso, dice Rodo, también se trata la vida.

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