
La reducción de la jornada laboral representa un riesgo para las pequeñas empresas si no se acompaña de financiamiento accesible, incentivos a la formalidad y mejoras en la productividad, advirtió el presidente de la Asociación de Empresas Proveedoras Industriales de México (APIMEX), Fernando Padilla Padilla.
Padilla reconoció que desde el sector empresarial siempre se ha buscado el mejoramiento del empleo, por lo que la reducción de la jornada a 40 horas es una decisión acertada sin embargo, señaló que la principal preocupación del sector es la formalidad.
«Si este tema no está bien ligado con el tema de que se incentive la formalidad, de que se evite el contrabando, de que se evite la piratería, de que se eviten muchos modelos que a la empresa formal le afectan, esto puede ser un rebote contrario a los efectos que estamos buscando, que es mejorar la vida de la gente que está empleada formalmente», explicó.
Indicó que este es un tema que, a su consideración, aún no se define por completo dentro del paquete de la reducción de horas. Aunque se ha señalado que la implementación será gradual y que el tema de las horas extras quedó bien establecido, apuntó que esta gradualidad permitirá diseñar esquemas que ayuden a elevar la competitividad.
«En México estamos muy atrasados en el tema de automatización y en el tema de desarrollo tecnológico, y lo estamos porque no teníamos o no estaba muy claro el tema del involucramiento de la banca y de ofrecer financiamientos adecuados comparativamente con los que ofrece el extranjero», dijo.
Agregó que se trabaja en convenios que permitan acceder a financiamiento accesible para que las empresas puedan equiparse mejor, incorporar tecnología, solventar el impacto de la reducción de horas extras y elevar la productividad, pues se trata de un tema integral que va más allá de la disminución de la jornada laboral.
Sobre el impacto en las pequeñas empresas, señaló que existe un riesgo debido a que muchas no cuentan con la capacidad tecnológica ni con procesos automatizados, lo que requiere inversiones importantes de capital para adquirir maquinaria, sistemas e incluso integrarse a herramientas de inteligencia artificial que permitan mejorar la productividad laboral.
«La pequeña empresa, si no tiene un financiamiento barato o prácticamente con tasas ceros, no va a poder acceder, no va a poder sobrevivir. Y tristemente mucho de lo que puede llegar a suceder es que se incremente la informalidad, y eso afecta la seguridad social de toda la sociedad», explicó.
Añadió que en las grandes empresas ya se trabaja en la adaptación a esta nueva modalidad laboral, ya que cuentan con mayores posibilidades para automatizar procesos sin embargo, reconoció que esto también podría generar efectos que deberán atenderse, como una posible reducción de la plantilla laboral derivada del uso de tecnología.
Por lo que señaló que debe existir un equilibrio, pues aunque la reducción de la jornada resulta positiva, lo más importante es garantizar la existencia de empleo formal suficiente.
Indicó que, si bien no necesariamente habrá recortes laborales, la automatización es una tendencia global que podría modificar la dinámica del empleo, por lo que será necesario impulsar programas de capacitación y tecnificación que permitan a los trabajadores incorporarse a los nuevos puestos que se generen.




